martes, 6 de junio de 2017

RELATO CORTO: EL GUANTE ENLUNADO

EL GUANTE ENLUNADO
Tarde venía de la finca y caminaba sin farol. Se le hizo de noche al llegar a las tapias del cementerio. A unos pasos, antes de obtener la puerta le entra el pánico y no se atreve a caminar y se sube a un árbol y hace tiempo a la luz del día.
Al poco pasa o cree que pasa otro hombre y oye la voz: dios perdone a los pobres difuntos. Y  alumbrado exclama: espérame y nos vamos juntos. Y se deja caer en tierra y corre y según corre le va creciendo la angustia y la exclamación: espérame y nos vamos juntos. La sombra de los árboles le da la sombra del hombre que persigue y acelera cada vez más fuerte el ritmo hasta que cae extenuado; y cuerpo en tierra vislumbra las primeras casas. Descompuesto se nota y siente que aprisiona algo y se palpa y haya un guante sudado y se lo lleva consigo a traspiés hacia su casa.
No duerme y de madrugada oye rumores lejanos. Sale a la calle y la aldea murmura. Un hombre acaba de morir de pánico en su casa. Las preguntas que iba hacer se le agolpan en la cabeza y no le salen y mudo entre sus manos aprieta el guante y se aleja.
La finca abandona y no sale de la aldea. Con silencio penoso y sonrisa helada se pasea por las calles o se queda sentado en un poyo a tomar el sol, esperando que alguien le reclame el guante que luce y honra a tótem enlunado o enlutado.
Francisco Fenoy

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