martes, 6 de junio de 2017

RELATO CORTO: EL GUANTE ENLUNADO

EL GUANTE ENLUNADO
Tarde venía de la finca y caminaba sin farol. Se le hizo de noche al llegar a las tapias del cementerio. A unos pasos, antes de obtener la puerta le entra el pánico y no se atreve a caminar y se sube a un árbol y hace tiempo a la luz del día.
Al poco pasa o cree que pasa otro hombre y oye la voz: dios perdone a los pobres difuntos. Y  alumbrado exclama: espérame y nos vamos juntos. Y se deja caer en tierra y corre y según corre le va creciendo la angustia y la exclamación: espérame y nos vamos juntos. La sombra de los árboles le da la sombra del hombre que persigue y acelera cada vez más fuerte el ritmo hasta que cae extenuado; y cuerpo en tierra vislumbra las primeras casas. Descompuesto se nota y siente que aprisiona algo y se palpa y haya un guante sudado y se lo lleva consigo a traspiés hacia su casa.
No duerme y de madrugada oye rumores lejanos. Sale a la calle y la aldea murmura. Un hombre acaba de morir de pánico en su casa. Las preguntas que iba hacer se le agolpan en la cabeza y no le salen y mudo entre sus manos aprieta el guante y se aleja.
La finca abandona y no sale de la aldea. Con silencio penoso y sonrisa helada se pasea por las calles o se queda sentado en un poyo a tomar el sol, esperando que alguien le reclame el guante que luce y honra a tótem enlunado o enlutado.
Francisco Fenoy

viernes, 21 de octubre de 2016

NOVELA CORTA: VIAJE CON EL CLUB DE MONTAÑA

                                           VIAJE CON EL CLUB DE MONTAÑA
1
A tu petición, Gerardo, te voy a contar como le preparé al club la excursión que hicimos por Italia con la subida al Mont Blanc. Además el hacerlo me seduce. Yo me encontraba estabilizado en esa edad madura de la juventud. Pero te lo voy a contar a la manera de que no medie la investigación, sino solo la memoria. Ya que el ardor al recuerdo del viaje se hace así más vivo.
 -¿Por qué me miras como si me fueras a seducir?-  Es solo a que no te distraigas y me pongas atención. Ya que habrá partes que te aburren al distinguir como finalidad las relaciones entre sus componentes.
 El club de montaña aceptó la ruta que le propuse. Como a esa excursión no fue ningún miembro de la directiva, me nombraron presidente de la misma junto a vocales.
Clara mi visión de que mi influencia en el grupo es inferior a la de la directiva,  al  no ser socio directo  ni  familiar. Y divisando que los que más hincapié habían puesto para que yo dirigiera al grupo, son precisamente los que intentaran manejarme.  Un planin elaboro en un escrito que doy a los que venían de viaje. Les explicaba el rumbo con sus horarios y al final, el de que todas las asambleas que se hicieran tenían que ser dentro del programa. Y este planin no se muda a no ser que el tiempo lo impida o, causas mayores. Esta novedad de imprimir el programa cambia las costumbres del club. A partir de aquí también lo hace. Y en el mismo sumo que no todo el peso fuera para el presidente, dándoles a los vocales cargos. A Remedios, al saber alemán y del chapuceo del gabacho la nombro guía. A Paquita,  -ahora no recuerdo quien era Paquita-   Si hombre la querida del Trile.  –Ya la morena tetuda.-   A ésa la nombro administradora, dedicada con la dirección de los campings y de las autopistas. A Alex, el hijo de Milagros de los puntos que consiguieran los montañeros por sus actividades.
-Qué chico más majo Alex.-  Cierto y  el magín no me asocia que una alimaña como su madre tenga un hijo tan majo.   -No alcanzo  quien pudo estar con ella y hacerle tal fruto.-  Me lo expuso y has de deducir que hay personas que me creen un poco raro en estas materias. Por tal imagen unas me evitan y otras les doy confianza y me apuntan sus hechos no usuales.  La madre me declara que como se iba a quedar soltera decide tener un hijo. Al gustarle los vascos, se lo propuso a uno y por paga  éste acepta.   -En cierto modo en aquellos años tuvo su valor, Nacho, por qué me miras con sonrisa burlona.-  Algo positivo a de poseer esa alimaña. Prosigo y termino con el último nombramiento. Uno que viene por primera vez con el club, del que no retengo su nombre y mi razón no concibe el por qué le nombraron vocal, aunque me formo la idea que al ser ingeniero lo desearon captar para el club, lo dejo libre de compromiso. Al no tener a modo del presidente Maeso desconfianza de las asambleas, sino todo lo contrario, incluso el prurito de tratar de educarlos, pues ya sabes lo que pienso del club que son unos limitados, propuse: después de las cenas hubiese asambleas sobre las actividades del próximo día.
En camino Gerard anuncian la salida del tren, aún permanece con las puertas abiertas. Aquí no vamos  a otro vagón, adonde no esté esta canalla de chiquillería que vendrá de algún campamento. Te apunto, que he gozado extraordinariamente y acepté  estar conforme con la propuesta que me hiciste de hacer el camino viejo segoviano.






















2
Ya con el tren en marcha te puedo seguir contando tranquilamente las vacaciones con el club. Otras de las medidas que tomaba para evitar los peloteos,  la de guardar cierta distancia. Para el caso pienso en llevar pareja y fue la primera vez, porque de vacaciones me gustaba ir libre aunque alguna vez que otra me lo propusieran. Sin embargo a partir de este momento como con esa gallega lo pasé bien, yo era quien lo proponía.  Así que para hablarle distendido de lo que  intuía que pudiera pasar, un día soleado del mes de febrero la invité a una terraza del parque del Retiro. Allí junto al lago me explayé y dudó porque argumentaba: que tendría que decírselo a sus padres. Con su madre no tendría pegas no así con su padre por desconfiado. Le replico que iba con 40 personas, todas acreditadas con carnet de la federación y de sus miedos de dormir al aire libre, igualmente estaría arropada por el grupo. Y si necesitaba de los materiales como el saco de dormir le dejaba uno y precisamente el del invierno. Para que tuviera ese calorcillo de seda que dan los sacos de plumas de gansos, más el dormir junto a un ganso.   -¡Así lo dijiste!-  Claro hombre, ya sabes que me gusta el humor y ella lo tenía, con decirte que me regaló una estatuilla de Forges donde viene expuesto. Yo solo veo dos salidas a la actual situación: seguir así, o continuar como estamos. Al final estaba de acuerdo y orientados a despedirnos me expuso que  convencería a su padre.
 -Cómo era la chica.-  ¡Gerard! Me sales curioso. En fin te la voy a contar al ser de los mejores recuerdos. Se encontraba en la edad pujante de los 30 años, galleguilla de Lugo, esto de galleguilla de Lugo no te lo digo por azar. Era la tercera mujer gallega que conocía bíblicamente. Esa práctica, relacionándolas con otras de otros lugares hace que vea bajo mi punto de vista, la mejor que se acopla a mi modo. Y de no estar de acuerdo con Cervantes, que comentaba que la mejor mujer de España eran las manchegas. Aparte  de que Cervantes era manchego y su mujer igualmente y sabiendo que a Cervantes le encaja lo humanista a lo libre,  no impide que para mí la mujer manchega sea portentosa, pues la tengo la segunda mejor de España. Incluso cuando he visto a una de modales rústicos he observado en sus andares cierto sensualismo o sexualidad. Lo que no me extraña que el caballero Quijano viera en una rústica, similar belleza y se enamorarse perdidamente.
-Según  tú, el Quijote era un hombre sensual.- Gerard, todos los somos en más o menos grados, nos surge a flor de piel. Ahora me viene a la memoria cuando iba al Pasapoga, hice amistad con un filipino y me decía que le gustaban más las mujeres filipinas que las españolas. Porque según él eran muy suaves y  las españolas muy bestias. No me sorprende porque a mí, una de Segovia me confesó que no le gustaba porque era demasiado suave. Que a ella, los hombres que les atraían eran aquellos que la aferraran con cierta fuerza en su relación al sexo, y te añadiré que incluso algunas me han producido daño, una hasta me desolló la piel del pene.    -Cómo se nota que eres andaluz.-  Te lo juro por mis muertos,  fue verdad. Dejemos eso y voy a lo que interesa.
He aquí porque me gustan las galleguillas, al menos las de mi generación o con las que yo me chocara, eran suaves además llevando la iniciativa, ese es mi acoplamiento. Y con esta que vino de vacaciones el acoplamiento fue deseable. No solo en esos menesteres, también es posible y así lo creo en la forma de pensar. Bien Gerard, ya irán saliendo según lo marque el ritmo ahora al grano, de cómo preparaba el viaje. Te refiero que el ir en compañía era para permitirme el marcar cierta distancia con el grupo. Le expliqué a que fuera copartícipe de mis intenciones y de cómo más o menos las personas se suelen sentar en un autocar. Por ejemplo, la directiva y los entremetidos, se suelen sentar en la parte delantera lo más cercano al chofer, al final de los asientos, se suelen sentar los que tarde o temprano hacen de oposición. Con que le informo, nos teníamos que sentar en los asientos de atrás pero delante de los que podían formar la oposición, para manejarlos. Ya como obedientes al programa ya para lanzarlos contra la directiva vocal y manipuladores si llegara el caso. Además, ella tendría que dejarme el asiento del pasillo para mi movilidad. Como te voy diciendo y creo que debes de intuir nos compaginábamos. Por tanto no tuve problemas y aceptaba mis puntos de vista. A los dos o tres días que nos vimos pues todos los miércoles y sábados íbamos al piso de soltero que tenía en Aluche, me dio el sí del padre. Aunque no era necesario decirle ya que era de mente clara se lo dije y quedase todo despejado. Si ocurría alguna contradicción me lo dijera a mí solo y no delante del grupo.   -¡Con piso en Aluche! Recuerdo que en la fábrica te llamaban obrero aristócrata. Eras del grupo técnico de los privilegiados.- Amigo comprende que ese privilegio se consiguió a fuerza de luchas y no de otras maneras. Aparte que ese seudónimo de aristócrata, me lo puso un topo acomplejado y envidioso.
Me cago en la hostia puta, esto suele ocurrir algunas veces en los Molinos. Debe de haber un campamento de chavales y hemos tenido la desgracia que han entrado en nuestro vagón. Así que en la próxima marcha seguiré con la monserga de las vacaciones de Italia.  -Tienen aire de ser religiosos.- ¡Qué observador! Es posible, ya sabes la influencia de la Iglesia en este puto País tiene privilegios de estado paralelo.   -Está bien deja la política,  sabes que no me gusta. Mientras tanto dormiremos un poco si nos dejan.-  Duerme tú, he de ir pendiente del letrero de las estaciones.   -Me despiertas cuando llegues a Pitis.-   Sí Gerard, ya te veo con los ojos cerrados y a media voz.




3
Qué hay Gerard.   – Buenos días. Qué marchas has preparado.-  Una sencilla y corta, solo de cuatro horas ya que los días son cortos y además estuve el domingo pasado.  He decidido hacer la subida a los miradores de los poetas, más el camino de los alemanes y después bajar a Cirilo y de ahí coger los puntos azules y de nuevo volver a la estación. Como me llamaste a la vez he llamado a Luis, ahora lo veremos en el vagón.   -Habrá que ir pendientes, ya sabes lo que le pasa.-  Eso sería peligroso si hiciéramos roca no en este camino. Con estar solo atentos a que no se despiste, vale; mira donde se encuentra. Y un Luis sonriente.  –Que hay ancianos, que marcha toca hoy.-  A Gerard miro con ironía y apunto, el único anciano que hay aquí. Un  Gerardo medio sonriente y medio embroma.  -Será posible este engreído, si me saca un año.-  Luis, una corta y no te des por frustrado ya que lo importante es el aire libre y puro. Bien Gerardo hasta que lleguemos a Cercedilla, hay tiempo de seguir contándote tranquilamente las vacaciones con el club. Salta Luis.  -Explícale cuando hicimos las vacaciones del Bernina.-  En esta ocasión Gerardo me pide la del Mont Blanc. Puedo hacer en su ocasión, no meter todas las vacaciones planeadas del Bernina y exponer solo esa marcha. Luis acepta silenciosamente.
La salida se hizo desde la Plaza de España a las 7, del 1 de agosto de 1978. Antes voy a puntualizar un detalle, como lo dispuesto era hacer vivac en las áreas de servicio de antemano se dejaron libres de plaza las dos últimas filas de los asientos del autocar. A que fueran cubiertas con solo los sacos de dormir y las tóales. Y no tener que mover el maletero para ahorrar tiempos. -  ¿Cómo por abrir el maletero? no alcanzo que se ahorre tiempo.-  Muy sencillo Gerard, en el maletero van los macutos y tiendas de 40 ó 45 personas, solo el de colocarlas a que quepan ya es problemático. Por tal motivo concebí no se tocara durante el viaje el maletero. El día de la salida no dejé que cada uno pusiera sus trastos, sino que escojo a dos para que los colocaran con orden y cupieran todos perfectamente, y no creas fue difícil. Con las ideas claras abrimos la salida hacia Chamonix, en donde montaríamos las tiendas con el tiempo de una semana. Con este método de hacer vivac en las estaciones de servicio,  más o menos ganábamos un día de viaje, lo mismo en la ida que en la vuelta. Por cierto este método que puse era la primera vez que se usaba en el club, pero no fue la última después lo siguieron copiando como igualmente hacer el programa escrito y distribuido a los participantes. Lo que no repitieron fueron las asambleas y la distribución de cargos.
Esa ventaja de las áreas de servicio, nos venía muy bien para su uso. Te apunto, muy pocos las usaron como cafetería o restaurante. Ya sabes que hay racas en el club que no se prodigan ni de un céntimo y llevan preparados bocadillos e incluso algunos hasta el camping gas.
La primera noche recuerdo que la galleguilla se puso nerviosa en su dormir a las estrellas. Al notarlo no solo la puse a mi lado, sino en medio de un grupo grande. Aunque yo me quedase esa noche a dos velas. Sabiendo del motivo la tarde anterior para ir relajado en el viaje, con ella quedo a las siete a visitar el pisito de  Aluche.  Pero sorpresa, me vino mohína y además proponiéndome no ir a Aluche, sino a jugar al bingo. No me gustan los juegos de azar y como ella lo sabía empieza a olerme mal.   -¿Qué te olía mal?-  Gerard te repito que psicológicamente no estaba bien, y aprobé de ir al bingo. A cederle su tiempo de que se le fuera el influjo que tendría del adiós y del polvo reciente del borrachín de su amante.   -Como de costumbre con mal pensamiento y por qué sospechas que sea borracho.-  Gerard, porque con ella llevaba cerca del año y siempre arrojan cosas. Figúrate si se inhalan que un día estando en Aluche, me vino mohína al igual que esa tarde. Después de estar juntos y en tono deficiente empieza a medirme los glúteos.  -Y de ese detalle dices que estuvo con su amante.-  No caes estaba comprobando. Y sobre el borrachín, siempre que veía a una pareja hacer el amor en un coche, me sacaba el tema de la embriaguez y no precisamente sexual, sino etílica. Gerard no me pongas esa cara de incrédulo.  
Entramos al bingo y le dije con voz seca, solo estaremos una hora y después para Aluche. Ya en la mesa me propuso ganase quien ganase  iríamos a medias y lo acepté. Porque no tengo nada de suerte y si le toca por casualidad me compro una camisa de seda en Italia. ¡Qué coincidencia! en el primer cartón canto bingo y en el último justo el que hace la hora canté línea. Ella al ver la suerte o tal vez por el polvo que llevaba quería seguir y le dije que no, que la suerte se tienta pero no se abusa y me levanto y se tuvo que levantar. Quiso que me quedase con todos los ingresos. No quise porque de haber sido a la inversa lo habría tomado  y partí la ganancia. Aún iba morriñosa y en la cama estuvo sumisa y no activa como era su costumbre. -Tal vez sea aparte de lo mal pensado que estuviste precoz y la dejaste a dos velas.-  No Gerard, eso me pasaba sobre los veinte años. Y entendiendo mi sistema nervioso, vi que al llevar la iniciativa me descontrolaba. Entonces decido que en adelante fueran ellas las que llevaran las iniciativas y  como en aquellos años, normalmente no tenían esa participación tuve y con mano izquierda el arte de ir dirigiéndolas a esas decisiones. Te repito que te estoy hablando sobre aquellos años, porque las mujeres de hoy no es necesario dirigirlas son ellas las que llevan las iniciativas. ¡Qué suerte tiene la juventud de hoy! a mi generación a nuestra generación Gerard, tuvimos que romper con muchos tópicos. Tañe el móvil de Luis. Tu viejo y tu control. Me hace una mueca lastimosa.





4
La palabra tomo y continúo. De la libre semi-revolución sexual que ocurre a día de hoy participamos en más o menos grados. A la tal validez tuve que controlarme el tiempo de que superara la marca del doctor Marañón. De cuarenta minutos para la mujer y no recuerdo aunque menos los minutos del hombre. Comprende Gerardo, que es una barbaridad al no  relacionarse con la naturaleza. Decidido al control de mi rumbo nervioso me dispuse de ponerme un casete con una cinta de media hora. Y compruebo que el hombre sobrepasa dicho tiempo. Y la mujer tiene y puede tener más de un orgasmo. La teoría del doctor Marañón, que el hombre no consigue los cuarenta minutos que requiere la mujer es un error gravísimo. Está en el sistema nervioso y en la cultura.   -¿La cinta del casete ponías y lograbas la media hora?-  Si desconfiado y crecida la media hora con la costumbre. No te miento se goza más y hasta se hacen números. La gallega  me llamaba el posturitas.   -No se Nacho, si te tomo por la burla o de una persona metódica; entonces ¿a qué la fama del doctor Marañón?-   Gerard en un país atrasado y enano como este quien  está con la teoría de la moda y de pertenecer a las clases acomodadas, los medios de comunicación les ponen por las nubes.   -Y de todos sus libros.-  Quien sepa leer ve que son libros al dictado, así que tendría que tener una secretaria él dictaba y ella rectifica alguna que otra frase.  Gerard no te incomodes me refiero gramaticalmente.
 -¿Cómo estuviste con una mujer que se relaciona con otro?-  En este caso era puntual. Y a mi pesar estaba sentenciada y concebida su terminación. Igual que el club discurres de que soy un planificador, Gerard te equivocas solamente una pequeña base para no hundirme en el vacío.    -No comprendo lo de sentenciada y su terminación.-   En primer lugar, la requería para las vacaciones; en segundo lugar, para el valle de Lozoya; que por esas fechas iba un fin de semana sí y otro no, desde mayo a septiembre. El adiós lo tendría en octubre. Lo lamentaba al ser próxima a mis opiniones y en cuanto en ayudarme.  -¿Y en qué la ayuda?-   Era secretaria de un Ministerio y obtenía mis panfletos en limpios  con la producción que le pidiese, de 50 ó 100. Los que ponía en la nave o en los cristales de los coches del aparcamiento de la fábrica. Por dicho motivo y de tenerme amistad, te  coaccionaron a que me dejaras de hablar. Te pones rojo, no lo tomé a mal. Al dirigirme a ti seguías hablándome aunque te pusieras como un tomate exprimido.
Si estuve con otras que no eran puntuales, sino todo lo contrario. Intuía e intuyo, que el amante cogiera miedo de perderla y cuando venían me llegaban con el polvo reciente. Te cuento una vez estando en el coche, por el retrovisor veo salir de otro coche que estaba detrás con la que había quedado. Tímida bajando del coche del amante y subiendo al mío de igual manera. Ya en  Aluche  estuvo irritable y rechazona en la cama y mosca le meto los dedos en la vagina y aún conserva la simiente del receloso amante.   -Y tu gestión, ¿cómo?-  Muy sencillo. Me levanto y empecé a vestirme.  Con firmeza le mando a que se vista,  que la llevo a su casa. Quiso hablar y la refuto.  ¡Qué menos que viniese lavada, no crees! Cuando la dejé en su puerta, tal portazo pegó y con tanta rabia, que unos transeúntes se detuvieron atónitos. ¡Qué culpa tendría el coche de su propia suciedad!
A la memoria me viene un caso muy curioso. Sucede en la jornada  anterior a la del viaje y antes de quedar con la galleguilla. Me telefonea un antiguo ligue de tantos años atrás que ni la recordaba. Creo tener sobre esas relaciones unos treinta y cinco años y en la del viaje treinta y siete. Me pide tanto que la viera aun con decirle que tenía que madrugar porque me iba a Italia a la mañana siguiente, que por sus ruegos termino cediendo y en su casa a las diez de la noche. Es decir a continuación de haber dejado a la galleguilla. Tras una corta charla hicimos el amor. Ella,  figúrate que alcance tendría aun cuando estuve potente, alegre, bien; me expuso, que acaba de estar con  otra. Un Gerard asombrado.   - ¡Qué le explicaste!-  La  evidencia,  si los sentidos están abiertos lo descubren lo mismo los hombres que las mujeres. Aún no he terminado con sus detalles. Sobre las once de la noche a punto de salir de su casa, el telefonillo suena y al término de la comunicación me dice que si subía no hablase que solo habla ella. Y siguió  contándome que estaba de relaciones con un policía casado, y sigue con él, porque su conducta la juzga de bondadosa. Que estuvo enferma varios meses en el hospital. Que la familia la tenía en un pueblo de Toledo, donde solo el padre la visitaba de tarde en tarde mientras que el policía ni un día le faltó. Así que ella pobre o rica quien sabe le compensaba. Percibes Gerard que a veces está bien decir la verdad. Das pie a que te  respondan con otra verdad. No subió y sobre las doce llego a casa, dispuse todo el equipo a que estuviera dispuesto al levantarme.











5
-Nacho, vas sin mover la húmeda y mientras Luis se ha dormido.-  Mejor sabes que le cansan las conversaciones y verle abrir la boca de vez en cuando nos distrae. Estoy resumiendo hechos para tratar de que me adivines.
Rememoro que llegamos a Chamonix a primera hora de la tarde. Inmediatamente que Paquita hizo las gestiones en recepción empezamos a montar las tiendas y fue de risotada. Se pusieron todas tan juntas tan robándose el habitad que tenían complicaciones de movilidad, y a tanto que si por un momento confluyen que salieran a la vez dos personas de sus tiendas y sin mirarse se daban de topetazos. Yo me desplacé a unos metros de la grey.
Al empezar el viaje, observo que hubo muestras a hurtadillas  hacia mí persona por haberme sentado en los asientos traseros. Y de cómo la directiva hacía una conducta no considerada al tratar al chofer con mimos.  -¡Y a ti qué!-   Me atañe pudiera repercutir negativamente en el viaje y repercutió ya irá aflorando. Una pincelada Remedios, la machorra y Paquita, le servían el café de las comidas además, le obsequiaban con postres.   -Hace tantos años, que no barrunto a la machorra como tú la apodas, ¿quién era la machorra?-  Una rubia de pelo lacio de gruesa estatua con perfil cilindro.  -Sigo sin recordar.-  Por el club venía poco y a escaso tiempo del viaje se marcha a Suiza.   -Remedios,  durante una época acude y después no sé.  -  Con Reme como vecina de barrio coincidía de cuando en cuando y estuvo viniendo por el club, sobre un año y pico. Más tarde curioseo con los del club y me comentan que se despide con una indemnización. Y deduzco que se marcharía a Suiza con la machorra porque no la veo desde aquellos años.
El camping estaba situado a unos metros de la población de Chamonix. Del propio camping partía el glaciar de les Bossons. Después de la cena según calendario procede que se incluya en la asamblea, la actividad de la jornada siguiente. Esta consistía en el conocimiento del uso de los crampones de sobre dos horas por el glaciar. Unos pocos quedamos en hacer la marcha. Los montañeros éramos minoría. Después del ejercicio no queda otra que la opípara nutrición con su postre del mordisqueo de la manzana. A tal fin la galleguilla y yo nos fuimos hacia la tienda. Y compruebo que a la socia  se le había pasado los efectos del polvo del jefe. Tanta la retribución que recibo que me veo en otro paraje y al despertar, alegre voy a comer de nuevo la jugosa manzana.  
La tarde estuvo libre y recorrimos el poblado. De postal de suvenir. Desde sus calles se distingue el Mont Blanc.  Alex y su amigo, desempeñan visitar el tiempo meteorológico y de saber el día mejor para la ascensión. El amigo de Alex estuvo el año anterior en hacerse el Mont Blanc y al no lograrlo, nos acompaña y diseña la ascensión.   –Conozco al amigo de Alex.-  No Gerard, no pertenecía al club y que yo sepa nunca vino.
Ya circulaba el rumor de que Alex no traía buenos informes del parte meteorológico.  Estaba tranquilo esperando a la socia. Al llegar me advierte que había oído en las duchas que en la asamblea me iban a torcer el programa.  De no subir al Mont Blanc, era una expedición de sobre siete horas por la mar Glaciar hasta la vista del círculo de las Águilas Rojas. Sereno le dije al consocio, ganaré. Efectivamente se celebra la asamblea y Milagros la madre de Alex se exhibe: como ya se ha hecho práctica de crampones, ¿a qué otra práctica? y el autocar nos lleve a una excursión turística. Llamo al amigo de Alex. Por su reseña ya conocía de como era el glaciar y de cómo andar por él. Y que aparte del paseo también aceptaba desde unos miradores su visita turística. Añadiendo que no es de necesidad el uso de crampones. Dándome con ello el poder a que se alisten colegas que no suban al Mont Blanc. Milagros, al ser el amigo de su retoño su obstáculo al programa disminuye en la contrarréplica y los que la apoyan igualmente. Más surge otro grupo de parte del plan. Ya que vincula a los montañeros con los excursionistas. Los dos grupos se enzarzaron y al no existir la unión, se fueron disolviendo poco a poco. A los dos pálidos gallos que quedan les digo: mañana en el autocar a las 8 y cada uno con la ropa que debe llevar.
 -¿Sin departir compusiste el asunto?-  Si hablo en lugar del amigo de Alex, la vil madre me habría dispuesto una oposición acalorada. Al ser del amigo  de su hijo y además conocedor de la marcha, se le bajaron los humos o, como el de igualmente el no participar en los dimes y diretes, casi a la extinción de la misma asamblea para que comprobaran su ineptitud. – ¡Qué sagaz!-  Solo un político de mano izquierda. Al no entrar y caer en su juego se impondría mi voz sin contradicciones. Y  con la testuz gacha se me fue uno a uno a su nido. Gerardo comprendes mi táctica vencedora. Al quedarme solo me fui a la tienda donde la galleguilla hace tiempo. Con gusto se lo narro y cenamos lo que preparó y después, con el postre merecido de la jugosa manzana. Y a esa mañana como las mañanas que dormíamos en tienda, se dedican al mordisqueo…   – ¡Qué salido!-    No, lo disfruto con la fresca donde el desayuno se hace más apetitoso. Ponte de vacaciones y con 37 años, normal.








6
La excursión por la mar Glaciar estuvo de cine. Los montañeros no fuimos minoría, más o menos se queda en un cincuenta por cien entre las terrazas y el glaciar. Al ir sin crampones se inscribieron algunos inconscientes, a tanto que estuve en peligro por ayudarle a una. Creo que lo hizo por la tontería de unirse a mi persona. Me requiere  que le ayude al cruce de una grieta.  La cogí de la mano y menos mal que pensé en su peso y el brinco lo hice con el ímpetu de cargar con ese bulto. Porque la muy jodida al dar el salto hace envite hacia la grieta. Ya en el otro borde no quise saber de ella el resto de la excursión y mantuve la distancia durante el viaje.   –Era muy profunda.-   Calculo sobre los sesenta metros. En forma de cuña. ¡Figúrate si hay caída!
También se atrevió a venir la galleguilla por la mar Glaciar. Era echarle valor y lo tuvo. Con decirte que quiso hacerse el Mont Blanc. Cuando montañeros como Remedios y la machorra no se atrevían. -Tu pareja sube al Mont Blanc.-  No la dejé.  Recomiendo a todo el que visite ese paraje no deje de recorrer la mar Glaciar  hasta el circo de las Águilas Rojas, es de una hermosura única. Tal su esplendor que me siento un enano minúsculo un liliput.  -¿Qué me dices?-  Nada, de un país tan grandioso que los hombres eran unos minúsculos enanos. Así me veía e igualmente a los colegas.
Con la marcha de los días voy relacionándome con personas nuevas. Una hubo de familiaridad específica. Vino de excursión a conseguir un cambio de aires. Acababa de separarse y en aquellas fechas, fueron primerizos y los primerizos, son los que peor lo digieren. La mujer buscaba mi compañía. Nos compaginábamos en conversaciones de concordia.  –Te sedujo-  Gerardo, en cierta manera. Porque especulaba. ¿Cómo una mujer con este empaque de figura y con esta mente tan razonable el marido, haya huido? ¿Sentiría complejo?
En la fábrica había entre los técnicos un chico majo. Aparte de buena inteligencia y de buen técnico, su porte llamaba la atención a cualquier mujer. Ligado a un total aborto de la cadena. Los compañeros e inclusive los jefes le decían sobre los incomprensibles amoríos, el contestaba: lo que esa le hace no lo hace la suya. Yo no le cuestioné. Un día me lleva a su casa en asuntos del oficio. Y al oír la conversación la mujer sale y se exhibe con acento llamativo, en camisón corto semiabierto. Qué contraste entre la mujer y la querida eran el día y la noche. Si los atributos del total aborto fuesen los comentados y la mujer es razonable, ¿cómo a tono no la pueda educar? ¿Estará en él? Porque a toda fémina, sino es muy cerrada o posee algún trauma, se la puede conseguir en el juego sexual como a la mejor de las queridas.  – ¿Y por qué me dices esto?-  Olvídalo, me ha llegado a la memoria choques tontos de parejas.  Por cual paraje corremos.  –Por Torrelodones-  
Aun nos queda hasta Cercedilla. Sabes Gerardo. Aquí en Torrelodones vivió sus últimos años Frascuelo.  – ¿Y quién era si se puede saber?-  En el café de Chinitas, dijo Paquiro a Frascuelo, soy más valiente que tú, más gitano y más torero. Fue famoso  sobre el final del siglo XIX. Lo sacaron en coplas populares. Lorca las oiría por los pueblos y para que no se perdiera le puso la música en pentagrama.  –Lorca también era músico.-   Si Gerard, y muy perceptivo con el piano, ya que sus amigos en las reuniones le pedían que lo tocase. Él además de tocarlo cantaba las coplas a las que había recogido y dado su música e incluso a los propios versos. E ahí, porqué la poesía de Lorca aparte de entre las más musicales de la lengua española, sino la más; porque no solo sirve para ser leída, sino para ser recitada por rapsodas y de ponerla en canto. Es el Poeta que tiene más canciones compuestas por músicos. En esto es genial, no hay otro.   –La cancioncilla que has cantado también habla de Paquiro era cofrade de Frascuelo.-  No Gerard, Paquiro era torero de una generación anterior. Si la copla hace referencia será por ser el creador de la Tauromaquia. Posteriormente a su norma, solo se hallan pequeñas variaciones. Para que juzgues: la lidia con sus tiempos, sus atuendos y liturgia, se la debe la fiesta de los toros al famoso Paquiro. Bien a cambiar de tercio.  

















7
El amigo de Alex como te he comentado ya estuvo el año anterior en Chamonix. Y nos planifica la mar Glaciar y la ascensión al Mont Blanc. Por cierto vuelve a repetir porque fracasó en su intentona. Alex y este amigo portaban buenos informes del parte meteorológico, de tres días excelentes y deberíamos aprovecharlos. En la asamblea, le movieron a preguntas al amigo de Alex sobre el cruce de la arista, etc. Y de los que albergaban subir no recuerdo el número, se rajaron bastantes.  También Remedios, Paquita y otros de inducirme a que no subiera. Y tanto me insistieron de la arista que la sueño por la noche.  -¿Cómo la soñaste, sin sortearla?-  La vi al hallarse en una foto de Chamonix.
Al levantarme para la ascensión al pico después de una siesta ofrecida a Venus.  –Cómo, dices.-  Gerard me refiero en mordisquear la jugosa manzana. Me iba preparando con  atuendo no usual. Por tal motivo al vestirme lo tomo con parsimonia. La galleguilla, igualmente fijándose en cada acto me parlotea: A fin a un torero.
A las 5 de la tarde, se coge un tren hacia el oeste. Los ocho dispuestos a subir más unos cuantos acompañantes. E igualmente nos subimos a una telecabina y nos elevamos sobre mil ochocientos metros. Con la cámara de fotos de un colega les propuse hacer en primer lugar, una fotografía a todos; que nos hizo una persona que allí se hallaba con un  san Bernardo y otra, en la que estuviéramos los que íbamos a subir y unos segundos antes de hacer la foto, el tonto de Blas se coloca entre los montañeros. ¿Te acuerdas de Blas?    -Claro que lo recuerdo.-   Un engreído, con su jovi de  la pintura se arrogaba su existir por encima de los que laboran junto a él. Cuando era o es un simple limitado.   ¿Tienes alguna noticia?   No, y tú.  –Yo tampoco.-    Ciego en la concepción sobre el arte y de seguro en el trato social.  – ¡Qué me dices! si era un facha.-  Precisamente por eso lo digo. Me decía de la pintura de Goya: como obra buena la primera parte: la clásica. Y aunque esa disfrute de muy alta calidad, si se ve lo que ha quedado justamente es la segunda parte. La que le eleva por encima de todas, ya que esta lo encumbra a genio. Y ese cegato no consigue verlo como no supo ver a la chica a la que acosaba: Viki, que además de no hacerle ni puto caso, se le muestra con signos despreciables.
Y de Viki te acuerdas.  –No ahora no.-  Una joven de mediana estatura de pelo lacio negro, bien parecida y de carnes blancas y atrayentes exceptuando los pechos, como si no los tuviera y de frente cual tabla rasa. El año que hicimos el viaje al Gran Paradix, sus amigas me cortejaban y lo tomaba como simple relación de compañeros. A la vuelta, alguien me dijo que Viki me estaba insinuando. Que el acercarse sus amigas, es a que yo fuera adonde tenían las tiendas.  Cojo nota pero ya no venía por el club. Por lo que le dije a Alex que me buscara el domicilio. Y le mando un panfleto diciéndole que lo pusiera en los servicios de la fábrica.  -¿Y por qué en los servicios?-   No sabía de sus reparos, solo sabía por Alex que era próxima a mis ideas.  Y al no devolverlo, al crear otros se los envío. A los varios años me lo devuelve.  -Y qué pensaste.-  La verdad, me incliné a que ya tendría pareja; simple intuición.  –Tan ciego que perdiste un ligue o casorio.-  Fruta que no se cata no se sabe su sabor, y al no saberse ni se razona.
Después de las fotos procede el adiós. La galleguilla no vino si la mujer recién separada con la que tenía cierta relaciones de diálogo. Y a continuación de los besitos me anota que cuidara que abajo hay una vida esperándome. Sonriente e interiormente pícaro le digo: No requiero de recordarla para cuidarme forma parte de mí. Y vi como la pobre mujer se lo creía y lo disfrutaba.




















8
He iniciamos la ascensión. Yo por mi parte con los deseos y esperanza de conseguir ese monstruo. Tarde serena, plácida, de hermosura infinita y de embriaguez de ánimo. Donde los primeros síntomas de fatiga y cansancio no me los dejaba brotar. Al obtener el primer refugio, mis ojos en el infinito, y la primera dormida.
Temprano continuamos el camino. Al poco tiempo, una escalada muy vertical y bonita. Aún con ser fácil la pendiente los colegas se encordaron. Yo hice lo propio. Vista la trepada y lo lento que se iba encordado, a mi acompañante le apunto que me libero. Y trepé tan rápido que tuve que esperar al final de la vía. Ya que dos jóvenes  que no eran del club, sino del club de rutas. Con tales reservas iban que se pasaban. Que no sé si era parquedad o temor. Ya que en esos momentos bajaban a dos cadáveres. Les pregunto y me comentaron, dos catalanes que se habían caído por una arista.  -Te dijeron el nombre de la arista.-  Sí,  no era la del Mont Blanc y su nombre al ser en francés se me olvidó al instante.
Un poco antes del mediodía llegamos al último refugio habitable. Conseguir el monstruo ya era fiebre en el grupo. Día de luz y chirigota. Me recuerdo de cómo vacilaba con un catalán que llegué a pensar que el hombre tendría mal de altura. ¡Cómo no darse cuenta de tanta tomadura de pelo!
A la hora de la comida estaba tan inflado el refugio con su pestilencia a tigre, que abandono el preparativo del sustento.  -Te quedaste sin comer.- Si, una de mi sinrazón. Te destaco que el refugio se iba hinchándose, pudriéndose; se hizo insufrible. A la noche no entraba ni un alfiler. Por lo que no pude cenar y a así se queda el conjunto. La mayoría se coloca sentada. Yo debajo de una mesa acurrucado.  – ¿Acurrucado? – Si Gerard, por su pequeñez. Y de almohada una bota. Ocurre en un momento que unos con pinta de vikingos me molestan y me encaro con tanta excitación  que discurrí: se me habían aliado el mal de altura con el mal ambiente. No me volvieron a molestar. Aunque la dormida fue poca y somnolienta.
A las dos de la noche una histeria colectiva. Con la conmoción de que el refugio temblaba, se resquebrajaba: vomitando cuerpos a golpes.  A semejante histerismo salí entre los últimos. Y al no llevar las linternas a mi colaborador le dije de ponernos al final de la fila, en la oscuridad veríamos la hilera de luces.
En el transcurso, la columna con pasos lentos en noche serena, apasionada, íntima. Al primer albor, la explanada se vestía de morado. Unas cresterías veía interminables. Yo  íntimo restituido a una procesión del silencio que se dirige hacia el infinito. Según las horas se consumían los pasos más lentos, cansinos, fatigosos. Eran los pasos de Caifás a Herodes, de Herodes a Pilatos.  – ¡Qué me dices, deliras!-  Al ir así a semejanza de un peregrinaje me recordaba las procesiones de mi pueblo y se me hace como propia. No por distinto motivo no me seas quisquilloso. Tú no lo entiendes, ponte calmo y pon atención. El día era de inmensa luz de ventisca racheada. A tanta grandeza de nieve y cielo y ante tanto síntoma de debilidad hubo paradas prolongadas, adelantamientos, descansos. La columna se rompe, se arruga, se arrincona. En aquellas explanadas y crestas yo veía a la columna desparramarse como hormigas.
Según por los que regresaban nos hallábamos en la última cresta. Me parecía inacabable al faltarme las fuerzas y el aire. Estaba dispuesto incluso a llegar arrastrándome. Y medito que tal irá el compañero que él tire. Cuando de pronto la cumbre, por fin: Luz y color. Desde la cima observo tanta grandiosidad que abrigo: como si me levantara del cielo hacia la tierra.  
–Hombre, frase de poeta.-  No es mía, no sé si igual o afín se me quedó en la memoria leyendo a Cesar Vallejo.  –Qué me dices de Cesar Vallejo.- Uno de los grandes, no solo describe muy bien, sino además, es un innovador un creador de lenguajes. Reanudo la cumbre me extraña porque la referencia era un piolet clavado hasta la cruz. Y pensé en la posible duda de ver la cima con un tiempo lleno de niebla o de más nieves. Mi colaborador me dice que iba tan mal que abría abandonado. Que subió la última cresta por mí por mi delirio en la culminación. Y discurro, entre éste y los que iban a la zaga no estuve mal. A los caminantes que llegaron posteriormente a nosotros les deja la máquina y nos hicieron la foto.   – ¿Qué me dices de la arista?-   Un mito en esa época. Tan elevado las pisadas de los montañeros que se oscurece a modo de pasillo de un autocar.  –Y la muerte de los catalanes.-  Una arista que no se usa  en  fechas de aludes comporta peligro. Ay Gerardo discurre un poco.
E iniciamos la bajada. A escaso tiempo iba tan fatigoso que renuncio de ir encordado y voy a mi ritmo. Y la soledad vivo de aquellos parajes. Una soledad de amplitud completa que me decía: (cuando de intervalo en intervalo me sentaba para la recuperación) ante tanta inmensidad de embriaguez no me importa el tiempo.
Deshidratado llego y de los últimos al refugio. No estaban mis colegas. Me informo y dicen que se han ido. No quieren perder la telecabina. Me traen un jarrón de agua y cae en un plis-plas. Al ir a preparar la manduca un yugoslavo me deja varias latas.  Dos caen con medio litro de agua que retorné a pedir.  -¿Qué opinión te merece el yugoslavo?-   De lógica, me dice que su actividad había concluido y parte a su tierra y no le gusta ir con carga. Al igual yo, no las ambiciono y se quedan en el refugio. A continuación tuve que fecal en la letrina. Entre las tablas un abismo y estoy tan bien que me apunto, si no llego a la telecabina hago vivaz y cojo la primera. Al concluir bien nutrido y bien bebido y con tales fuerzas, me dije a estos los alcanzo y les demuestro su poca solidaridad.  Y efectivamente, los cogí a unos diez minutos de la telecabina.   
Al llegar al camping, este se muda en un enjambre de corrillos con sus felicitaciones y explicaciones. Yo quitando al primer grupo me deshice de los siguientes y me fui a la tienda, donde llego con calor pegajoso y cansino. Donde la galleguilla hacía antesala.   Lastimado, le hablo de la poca solidaridad de la caterva. Porque con todo el tiempo que perdí en el refugio debido a las necesidades, llegué a cogerlos antes de que llegaran a la telecabina. Y si por casualidad no lo  consigo todos llevamos los sacos de dormir. Por lo que sus conductas no tienen otro nombre que carencia de empatía e, insolidarios.























9
Gerard aquí en Villalba el tren tiene a veces un alto de dos minutos e incluso de cinco o más. A ser cruce de vías con el de Escorial.  -De Villalba tienes alguna historieta que contarme.-  ¡Qué pillo! Pero te doy el gozo. Sobre los años del 83 al 84, la amiga de turno me acomoda en un apartamento, que según ella era la propietaria.  – ¿Y por qué lo dudas?-  Porque al entrar distingo una decoración de varón.   – ¿Cómo puedes distinguir si el decorado es de mujer u hombre?-  En los años 60 estuve en el servicio técnico, de visitante a una media de ocho casas diarias. A los seis meses o tal vez unos más, me dio la experiencia, que cuando paso por el pasillo veo como son las casas y las personas que la habitan. Ese fruto, me sirve de capacidad de distinguir este hecho.  –Sigue ¿qué ocurrió?-  Aguantándola estuve a la tal, porque desde el inicio fue una solapada ladina. Si recuerdas, los años del 82 en adelante fueron los de la reconversión industrial e imagina ser el foco de todas sus furias. Por lo que me encontraba estresado. Y te ven el aspecto y no se liga y más bien huyen de ti; conque la utilizaba de desahogo. A la espera de normalizarme y cuando estuviese normalizado,  íntimamente cantaría: una más en mi camino, una más en mi ilusión… En fin, así aguanté a esa funcionaria de un Ministerio. Gerard compréndeme el propósito; el sexo es un regulador a volver a una psicología normalizada. Aparte que me sirve gratis en las vacaciones, los apartamentos y a la par bonos para el teatro Real.  -Que granuja, lo hacías por aprovecharte.-  No Gerard solamente por el sexo, lo otro era bienvenido. Y si lo paga el Estado mejor que mejor. El porqué la discriminación, el porqué ese favor a los que viven de nuestros impuestos.
-Y cuantas horas tardaste en hacerte el Mont Blanc.-  Me simpatiza tu pregunta. Sin tiempos muertos en dieciséis. Si bien te informo que el colaborador de Alex, la diseña mal, muy mal. Con más tiempos muertos que activos. Por qué mantenerse sin necesidad en dos refugios. Conque se hubiera realizado como lo hace o lo hizo el común de los montañeros en el último habitable y acceder al final del día, nos evitamos esa reclusión, y llegados comidos y bebidos. Y no solo lo veo referente a mí experiencia, igual hacia el grupo.  
  –A la noche, te quedaste a dos velas. Ya que el regreso al camping fue fatigoso y de muy mal humor.-  ¡Cállate ladino! Y aguarda a que te aclare. Posible que fuera de mi mejor noche. Al llevar unas relaciones próximas al año y relativamente bien de acoplamiento. Yo me tumbé sin hacer y sin esperar nada, aún me persistía el cansancio y al verme así, por adhesión lo hizo.  –Y tu inmóvil cómo funcionas.-  Gerard, ya te dije en otras ocasiones, que me gusta la suavidad y ella igual de suave empezó  gradualmente, con dedos y lengua me iba acariciando del rostro al pene. Y aunque yo estuviese inmóvil, al percibir su cara sus movimientos, sus actuaciones me comunican de tal modo; que el sexo se altera a través de sus manos y de su boca de artista; hasta situarse erecto e infalible. Ella lo hizo único y yo con un polvo de calma y disfrute cumplido espléndidamente. Gerard, la faceta principal del sexo es la  comunicación. Con decirte que a partir de la mili, empiezo a tener relaciones con chicas normales, y me doy de baja de putas y no he vuelto. Me servían la sensación al de un trabajo mecánico, como el de residir con una muñeca de carne y huesos en lugar de una de goma; en donde la desunión de ambas  las veía insuficiente. Y lo mismo con hembras que se complacen con amantes, con las mismas sensaciones concluyo después de la novedosa relación.





















10
En el programa que confeccioné sobre el viaje, al sucesivo día de hacerse el Mont Blanc, lo puse a relax. Mi pareja y yo resolvemos no levantarnos hasta la hora normal del desayuno. Y como ya estoy de buen humor, el sexo tuve con posturitas. Una vez cumplido visito las tiendas. Las mayorías estaban aún alimentándose o fregando los cacharros. Y al ver a las mozas del club de Rutas, me dijeron del convite de una comida, e igual a los que hicimos el Mont Blanc. Así que a las dos me muestro y los presentes gustamos de una paella de asombroso gusto con postre de tarta de ocho velas.  – Las mozas tenían paellera para ocho.-    No pícaro, pero el arroz casi idéntico, y con su especie de solaje que conserva el sabor más alto. Tal vez una descendencia andaluza, porque así se hace el arroz en Andalucía. La charla se demora con el café y el licor. El coloquio agotado me voy a la tienda a echar la siesta y una vez concluido el mordisqueo de la manzana acabo cual bendito. Al despertarme le propongo a la galleguilla invitarla a un pub de Chamonix al atardecer y sin moscones.
Mientras  se produce la hora de ir con la galleguilla, por las tiendas hice un periplo. La que estaba organizada en cuanto a envidias contra las mozas de Rutas, por cierto abiertas y amables.   -¿Quien las capitaneaba?-  El grupo de la machorra y en este caso con otros, como el del bicho de la madre de Alex, y por no faltar el de tus amigas de Ávila, ya te puedes suponer quien las mandaba. La que en un tiempo fue tras de ti, aquella fea negroide con cara de mala leche. De buena te libraste querido amigo.  – ¡Calla! Que te conozco.-  No, te voy a decir sus comentarios. Que se habrían creído darse tanto postín y con celebraciones de hasta con velas. Cuando al macizo del Mont Blanc, subían muchísimos montañeros. Por lo que carece de valor, etc. Y le contestaba sonriente, tantos que el año anterior murieron 200. Toda esa dentera de una simple celebración. Lo que logra la envidia: la unión de grupos diferentes. Más las de Rutas al notar el rechazo, se encierran y se zanja una comunicación.
A las ocho voy a por la galleguilla. Y nos fuimos a Chamonix. Tras desiguales vueltas en el pueblo, nos unimos a un pub que anunciaban atracciones. Un local con tenue luz. Ni amplio ni precario. Al entrar vi una mujer tan gorda, que su volumen me llama más la atención que el acordeón con que toca e igual por la jarra de un litro de cerveza que tenía y bebía asiduamente, y que el camarero, cuando la veía vacía retorna con otra de idéntica calibre. Su rostro era a fin a de una hogaza con los mofletes como tomates. En el centro del salón una chica joven con traje típico alpino. En el minuto en que entrábamos concluía su canción. Nos sentamos y ojeo el ambiente, y al fondo, una pareja de los nuestros.   –Los conozco.-  No y no he creído útil comentarlo. Ahora para tu gusto, el soso estúpido del ingeniero y su mujer.
Nada más sentarnos y sin llamar al asistente, este nos asiste con dos medios litros de cervezas con sus chupitos, que ahora no te sé decir de que alcohol sería. Y descubre la memoria, cuando observaba por la televisión a los alemanes salir de las cervecerías a trompicones y me preguntaba: cómo será posible con una o unas cervezas, se dieran tantos trompazos. El chupito, me lo hizo entender.
A los pocos minutos, la chica con traje especial vuelve y se sitúa en el centro del salón.  Una canción típica alpina canta y después otra y otra. Ya sin poso en jarra y chupito, el asistente me trae nueva remesa. Con deleite bebo de nuevo. Y entre el licor y la cantante descubro lo que nunca tuve. El de querer gozarla allí mismo.  La halago con varios piropos y al mirarme con destellos de luz y sonrisa abierta empieza a cantar el Viva España. Me uno y al unirse el público la voz subí con ímpetu desbordado.
No termino del todo la jarra, para que el camarero no me volviera a poner otra, sin embargo viene y tuve que rechazarlo. Y noto en la galleguilla mirada de mala leche contra la cantora y conmigo, ningún afeamiento. Al concluir la canción me coge y me saca del pub. Una vez en la calle me viene a la mente, algo que no comprendía de la mujer. –Y qué es porque en general nosotros no las comprendemos.-  Una muestra para el asunto. Cuando vino Jorge Negrete a Barajas, las mujeres se arrojan al paquete o, si van a conciertos multitudinarios les lanzan las bragas a los cantantes, o en un café o pub como se lo comen con la vista. Esa noche consigo comprenderlo.  –No cazo.-   ¡Gerard, no razonas! el instinto embriagado que supera a la razón.
Con la brisa y camino del camping no quise hablar sobre lo pasado en el pub.  Y para que no me saque el tema voy refiriendo por toda la caminata, el papel de algunos grupos, frente a las dos chicas del club de Rutas. Ya en la tienda en el mordisqueo de la manzana mi lucidez muerde a la cantante alpina.
Ah, por cierto voy a despertar a Luis, faltan unos minutos y de seguir hablando y no  le sacudimos se nos queda.  –Qué dormilona ¿se habrá tomado la pastilla?-










11
Luis comprendes el recorrido, una hora de más y nos llega la noche. Un tren dúplex subiremos al alto hay más tranquilidad. Un Luis nervioso hace señales desde el centro del vagón. Se sientan en forma anárquica y le doy una voz, a que se coloque a mí lado y conmigo su oído derecho. Se despunta el móvil de Gerard. Cuando concluye le anoto, que tal tu hija.   – ¿Por qué piensas que es mi hija?-   Porque se te cae la baba.  – Hay diferencia.-   Un montón, una barbaridad, entre una y otra se te nota en el rostro.   – Estoy intranquilo.-  ¿Y por qué?   -Se me ha vuelto a enamorar.-  Hombre nada malo, ¿qué edad tiene?  -Termina de cumplir los treinta.-  No te preocupes con esa edad las mujeres controlan los hechos. La llamada del móvil me asiste a que antes de emprender a contar a Luis y de paso a ti Gerard, la expedición que hicimos al Bernina; a que Luis llame a su viejo antes de que él le llame.
El viaje del club lo planificó Paco. Y desde mi punto de vista al ser el primero que planificaba lo hizo muy mal. Después de cuarenta años, como él continúa con los viajes, el que los conoce los valora de fenomenales. Triste sería que detrás de tantos años, no los hiciese bien. El primero fue de torpeza. Nos mantuvo encerrados en el autocar hasta dieciséis horas, sin salir a comer y ni al servicio. Y al opinarle algunas objeciones, su compañera y su grupo, e incluidas Gerard tus paisanas, me golpearon con injurias. Y el monstruito que te rondaba le llegó a indicar que me echase de la excursión. Y estoy de seguro que de haber logrado el casorio, no habrías obtenido la hija tan maja que tienes.  –No me tomes el pelo.- 
Bien continúo. El autocar hacia el Bernina se dirigió a los cantones italianos, ya que el pico forma frontera entre Suiza e Italia. En la zona el pueblo más turístico San Mauritz, que lo visitamos. Su situación el de un promontorio, con  vistas maravillosas a un valle. Y  no sé quién me expuso que el antiguo presidente del Real Madrid, Bernabéu, allí iba de cuando en cuando. Y pienso bien o mal, que tuviese sus conexiones de gansterismo legalizado, porque iba solo, y el relax lo tenía con su mujer en su chalet de Santa Pola.   –Y eso te hace que pienses lo del gansterismo legalizado.-   Si Gerard,  en aquellas fechas el Madrid se llevó cinco copas continuas de Europa.    -Cómo se percibe tu buscapiés antimadridista.-  No Luis, en lo que se refiere a los futboleros, soy del que me gusta sean del Madrid o de cualquier otro equipo. Es con las dirección y ésta disfrutaba y tal vez disfrute de patente de Estado, De tras de las cinco copas le abre al régimen el mercado por Europa incluyendo los países del Este y  la antigua URSS.  -¿Es condenable?-   Apuntan a la par. No, pero hay evidencias. Un ministro de Franco les puso a varios jugadores la medalla de Isabel la Católica. Si no lo sabéis la medalla de Isabel la Católica es política, de recaer hubiese sido la deportiva. Por lo que el acceso a los despachos, los tendrá más fácil que otros clubs; y en eso tuvo su labor Bernabéu.  Doy fin a esta charla. Continúo con el viaje. Los cantones italianos son los menos habitados. Sus poblaciones florecían pequeñas y bien diseñadas a las altas temperaturas, yo muy gustoso de ver sus pueblos.
Las tiendas montamos en un camping, que habría sobre una hora de repecho de unas pistas de esquí, de la cual parte el camino. La noche anterior al de la expedición, los que pensábamos subir tenemos una junta. En la misma se nos une Luis, y con querer ascender. Por su enfermedad y de no contar con pareja, ninguno quiso hacerse cargo. Yo que tenía pareja y de un buen técnico de escalada viendo el rebote de todos y la obstinación de Luis, les propuse que admito la cordada de Luis, siempre que hicieran el favor, de que no nos separásemos y fuéramos en columna y  se acepta.
A las ocho se empieza la marcha y se alcanza las pistas de esquí. Con un sol reluciente y tumulto de esquiadores. Del lugar partimos encordados según acuerdos. Al poco el desbarajuste y Luis y yo en soledad. Después de la poca adhesión me estuve fijando en  las anomalías del paisaje.   -¿Te extraña sus conductas?-  Hombre por el inconveniente de Luis. Sobre la media hora llevaríamos andando cuando Luis me indica que se va a poner los guantes. Al abrir el macuto se le desploma el saco, por un desnivel profundo de glaciar. Al estar presente puede acreditarse.  – ¿Y qué sobrevino?-  Era una quebrada de sobre quinientos metros y de unos 90 grados. Luis pretendía descender y estuve intransigente en prohibírselo. Luis se revela con la flor en los nervios.  –Acababa de adquirir el saco de plumas doble y me fue muy costoso.-  ¿No es más importante no tener un accidente? Juzgo que un pesar aún le roe. A la media hora de la caída del saco  la escalada. De unos  cincuenta  metros con la dificultad de un desnivel de los setenta grados. Ya sin práctica en los nudos, a Luis dejo para ver su hacer. Y al verle ya los memorizo y reparto la labor. Al remate de la cumbre un horizonte pulcro. Un camino tan valioso que se podía ir sin estar encordado. Pero el lento ritmo de ir encordado te nutre de lo que acontece a tu alrededor. A la izquierda una pared alta, a la derecha el abismo: unas en vertical otras en figura de pala. A unas dos horas de alcanzar el refugio, bloques de hielo que habrían emanado de la pared, y noto de la otra vertiente de la muralla, ruidos de desprendimientos de aludes. Gerard se dirige a Luis.  – ¿Es verdad  que sentíais caer los bloques de hielo o, es una jactancia de Éste?-  Cómo le preguntas si te estoy indicando que la pared nos cogía a la izquierda o te has olvidado que Luis no oye por ese oído. En cuanto la tarde decaía en su final obtenemos el refugio.
Allí se cogen colchonetas, yo tan cansado me tumbo en una. Y al poco vibraba de escalofríos. A la hora de alimentarme no me entra la bebida y no pude comer y  si me esfuerzo la devuelvo.  Bajo la conmoción la calentura. No lo expongo porque  pensaba subir al pico.  – ¿Nacho, cómo te puede pasar?-   Un error cometí me puse la cantidad de ropa que para el Mont Blanc, y no es igual los 4.807 que los 4.060  del Bernina. Más agrego que la ruta al Mont Blanc, es hacia el este y la del Bernina hacia el sur, por lo que perdí enorme líquido y el que queda pegado al cuerpo se enfría tras el helor del refugio.
























12
Sobre las ocho en la puerta del refugio preparados para subir. Yo aún sin poder desayunar y lleno de debilidad. La pendiente al pico se situaba a unos cien metros. Y vislumbro un grupo vacilante.  –Cómo vacilante.-   Si, flojo en forjar el desnivel. Entonces para que me siguieran los animo y voy afanosamente hacia la cumbre por una canal y llego al final exhausto y tuve que sentarme en nieve en polvo.  – Así que por la noche estuvo nevando, ¿conseguiste tu intención?-  No, treparon hasta en donde me hallaba. La cumbre, una crestería y su recorrido de unos treinta metros con un desnivel que no excede a un metro de donde estábamos. Una pareja había ya próxima al final y para animarles le indico así nosotros.  Al minuto, se posa una nube sobre el pico y Paco apunta que si las mujeres y etcéteras y se baja. Y al iniciar el desnivel le siguen y me quedo solo y llamándolos.
Lentamente con pausas iba descendiendo. Al llegar al Refugio los vi en orden de irse al camping y nos quedamos Luis y yo y me arrojo en la colchoneta. Y Luis apunta de irnos con el grupo. Le digo que carezco de fuerzas a recorrer siete  horas. Y tanto me incita que de rebote exclamo: ¡que se baya!, que corra a juntarse con los otros. Y me insiste ¿cómo vas a bajar? Le indico que no se preocupe. Si el día es bueno bajo solo, si malo con guía. Que me deje y se marche. Sigue ronroneando y se queda. Al notar su decisión le digo, que pidiera al del refugio dos huevos pasados por agua. Y aunque el cuerpo los admite aún me repugna la comida.
A las siete estábamos encordados en la puerta del refugio. El día era de un azul tan deslumbrante, que daba el humor a tragárselo y a ello estuve. El ritmo cojo de la cordada para  que no me rompa el ritmo de Luis, y a que se cumpla le mando que se aleje al final de la cuerda, y ésta esté extendida. A una hora escasa de  marcha, a Luis se le  cae un guante. Y me dice que si lo recoge. Le expongo que sí, ya que se produce a unos metros del precipicio y era en forma de pala. A las nueve como tenía planificado, anduvimos por donde se hallaban los bloques de hielo, es decir antes de que el sol los calentara. Igualmente llegamos a la hora que proyecté a la crestería, a que el sol destruya el hielo de las piedras.  -Y te salió según pronóstico.-   Si y cómo iba muy débil le digo a Luis, que forme el nudo y tarda tanto, que va abriéndose mi recuperación. Debes de comprender que no es igual andar por los caminos que por las cresterías. En donde unos metros agotan más que numerosos en llano. Con que al predecir el detalle de  su tardanza y de mi extenuación le pido que hiciera el resto de los nudos. Al final de la crestería le señalo a Luis una parada. Al poco logro que me entre la fruta, y me sienta tan bien que le apunto a quedarse y a comer. Te digo Gerard que si se maneja los tiempos el día acompaña, -el sol me penetraba en el pecho y yo se lo habría recibiendo su calor- y el cómplice colabora. Mi agrado se sumó a ese inmejorable mediodía.
Después de un relax y notando que me iba reponiendo, gracias a la comilona y a la calor pulimos las vestimentas. Y le dije al mozo dejar la cuerda y  fuese a su compás.  Lúcidos y contentos continuamos. Aunque de ocasión en ocasión, me daba el coñazo, a que cogiese la cuerda. Y le respondo que aún no estoy restablecido que ya le avisaría. Más de vez en cuando igual machaqueo y réplica semejante. Con ese coloquio de besugos llegamos a la estación de esquí. Al ser un simple descenso le digo al presente, que le cogía la cuerda. Si bien voy seguro, antes de llegar al camping se la doy para que él gozara del privilegio de la labor de la cuerda. Y en una tarde sin límite entramos en el camping.    –No razono lo del privilegio.-  Hombre a que obtuviese el honor de su valía.
Al llegar adonde estaban las tiendas, Luis se desmorona y se tumba en el suelo a lo largo y ancho que da de sí. Yo inmóvil y sin quitarme el macuto. Y con el ánimo tan vivo a empezar una nueva marcha. De Paco y otros rodeados que querían oírme la pequeña aventura. También me expuso que en la bajada tuvieron que volverse a  la crestería y recoger a una pareja que se les hizo de noche.   – ¿Cómo les pudo pasar?-  Previsible Gerardo, por la hora en que descendieron. Después de la disertación y de la ducha, me coloco en la tienda con la musaraña.
-A ese viaje fuiste sin pareja.-  Si y te anoto que al acostarme obtenía deseos. Contiguo a mi tienda, la tienda de Mengana. Y por las noches, se le introducía uno del grupo de Eduardo.   -Vosotros con vuestro tema ¿por qué no la dejáis en paz?-  Luis, no te cabrees por agua pasada.   – ¡Qué mosquita muerta! Ahora con el casorio no será idéntico.-   ¡Gerardo! Sigue viéndose con su antigua amistad.   – ¡Es muy maja!-  Si Luis, como montañera. Debéis de precisar en su carácter, de solteros alegres, de casados,  agrios.   -¡No lo significa!-  ¡Luis, no te excites!    
Con el susodicho amigo de Eduardo tuve relaciones en la transición. Él estaba con Tamames  y yo con Tierno y puntualmente nos encontrábamos. Y tras de estar casada, me cruzo con él  y me dijo que seguía con Tamames y con la compañera. –Y tú seguiste con Tierno.-  No solo estuve un par de años del 60 al 62. A las reuniones de la transición me citan a unas jornadas. Continúo al encontrarme con el susodicho me dice que termina de venir de Marruecos y de estar con la compañera y apela a la prisa, se vuelve a viajar; aunque antes me descubre que en Marrakech tuvo una cena con bailarina y cama. Y que le ha dejado el pubis de granos. Y manifiesto ¡hostias! se los has transmitido. Y atender a su contestación. Esa es la intentona que se los transmita al esposo. Y razone que es propiedad privada. Al despedirle pienso, ¡qué hijo de puta! Y Luis se trastorna pierde el sentido y me golpea.   –Cuanto tiempo he estado y de su intensidad, e informarle al doctor.-  Sobrecogido le contesta el compañero.  –Sobre un minuto y muy fuerte.-   Le aclaro a Luis, que se tome la pastilla y descansemos y en la próxima excursión seguiré con el viaje a Italia.

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Buenos días Gerard. Luis me acaba de llamar. Y ha comunicado que ayer su padre se ha caído en la acera al rozarse con el bastón. Y le tuvo que trasladar al hospital. Y hoy tiene que volver a que le examinen.  – ¿Qué le ocurre?-  Me ha contado: Estaba de paseo se le cruza el bastón entre las piernas y se cae, y según la enfermera, ha tenido suerte al caer sobre el bastón, se le han roto los labios y unos dientes. Y un suspenso Gerard apunta.  – ¡Vaya suerte!-  La suerte está según los sanitarios, que el bastón le para el golpe.    –Intuyo, se habría roto la cabeza. ¿Qué edad tiene el padre de Luis?-   88 años. A la noche le llamas.
Ya cómodos y con el tren en marcha, te seguiré refiriendo el viaje a Italia. Si quito la interrupción del Bernina, nos quedamos con el fin de Chamonix. Las tiendas y otros enseres junto con las personas estaban en el autocar, me siento sobre el césped y con los mapas y al chofer le invito a que se siente, y le expongo la ruta.   Lo hice con la maldad, de restarle la influencia que tenían sobre él, la machorra y su grupo.   –No te adivino.-  Hasta el momento no tuve relación con él. Sentado frente al volante le apuntaba: A tal lugar y queda solo con los planos.  -¡Ah, ya! ¿Y lo repetirías?-  Se da por entendido.
La vía en autocar hasta conseguir el camping de Zermatt, fue lento por las carreteras y sus curvas. En Zermatt no estaba permitido entrar coches ni autocares. Y nos deja del pueblo muy separados. La única comunicación que existe de entrada o salida, es un tren especial.  –Cómo especial.-   Hombre era solo para ese recorrido. Por lo tanto el camping, nos queda a mucha distancia del pueblo.
Como la cómplice iba tomando amistad con parte de los compañeros. Quiso poner la tienda junto a ellos. Y le dije que no.  – ¿Por qué?-  Lo hacían en una vaguada y es mejor en un montículo. Y como aborda la noche le recomiendo a Paquita, que instale la tienda antes de ir a recepción. A rato viene y me señala, que la recepcionista nos prohíbe inscribirnos por ser españoles.  -¿Y eso?-  Igual le solté a Paquita y me contesta que los españoles, -según recepción- sus servicios los realizan fuera de los inodoros o encima de las tapas. Al instante voy y por el trayecto le digo a Paquita, que si entiende el español y dice que sí. Al llegar a recepción, le pronuncio y muy grave a la dicha, que nosotros no levantamos las tiendas y no nos iremos hasta que me demuestre que un español de los que son del autocar, ha hecho lo que asegura. Y me retorno. Y la tonta de Paquita se repliega conmigo y le indico muy serio que vuelva y nos inscriba. -¿Y el porqué de no ocurrir ningún pero?-   Hombre  se nota en el rostro. Ante mi firme decisión no quería tener problemas. Te diré con sinceridad, que no estaba dispuesto a marcharme, aunque viniesen los escoltas. Y ella, comprendió mi postura.
 A medianoche nos despertamos por un aluvión, y tan fuerte, que la galleguilla contrae miedo. Le dije no pasa nada si no tocas la lona. Más oíamos alterados a los compañeros. Al levantarnos las tiendas de la vaguada en la penuria por la inundación y ellos, la de pasar la noche en el autocar.
El primer día en Zermatt, se usa de información al Cervino. Por lo que marchamos al tren y nos deja a bastante distancia del Pueblo. Le calculo a un kilómetro. Y en la información del Cervino, nos descubren dos cadáveres de japoneses. Y nos dicen que la lluvia ha dejado a las rocas, que con tocarlas se desprenden. Nos recomiendan desistir e incluso a unos días.  – ¿Y tú que pensaste?-   Aguarda y escucha. El amigo de Alex, el planificador del trayecto al Cervino; nos dice que él no espera y que se conforma con el Mont Blanc y  se marcha a Madrid. Yo mudo y a ver a los otros que deciden y nadie da el paso, interiormente me agrada y al igual que el amigo de Alex pienso me sobra con el Mont Blanc. Por lo que empleamos el día en turismo.
Te cuento un caso imprudente del listillo de Blas. En una tienda compra un suéter y al fijarse en nosotros, con la patraña de las medidas de la galleguilla son a fin a las de su hija, la aborda y se pone a comprobar. Y al punto veíamos que se le imprimen los ojos de cabrón, y ella se me vuelve colorada. Empiezo a concentrarme y a conectarle tal impulso para dejarlo tendido. Cuando se cruzan otros y Blas deja de hacer el necio y se marcha.  
La chica y yo continuamos viendo el pueblo y sus tiendas, de una salen dos, un hombre y una mujer vestidos exactamente. Y me dice igual nosotros. Lo rechazo de los iguales para hoy ni hablar cada uno debe de tener su propia identidad. Al término de tiendas y vueltas disfrutamos de una comida opípara. Y se alarga a tal punto la sobremesa y el camino tan distante que para no malograr el último tren, tuve que ir vivaz y a voz viva y a la vez con pellizcos en su trasero. Clarividente a que al trote no se llega la cojo de la mano y la llevo en volandas. Y aún así se cogió el tren en marcha.    –No dices de cómo es Zermatt.-   Una aldea de lo más apreciado y no te lo he dicho porque viene en todas las postales y fotos. Y la realza al surgir sobre las casas el cuerno portentoso.  -Cómo el cuerno.-  Si, Cervino significa cuerno.   
Por la noche en la preparada asamblea, nadie estaba dispuesto a subir al Cervino, quedamos en adelantar ese día a los Dolomitas.






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El paso de los Alpes lo cruzamos por un desfiladero, tan asombroso e impresionante que me surge en la memoria, que sea en donde Aníbal perdió el ojo por el frío.   – ¿Y por qué se te ocurre que traspasa ese desfiladero?- Hombre, cuando iba por el mismo por lo profundo, majestuoso y libre de ataques. Y también que desemboca en el gran lago. Y de ahí a cierto recorrido se promueven las batallas sobre los romanos. Lo que no intuyo de Aníbal, como  gran estratega realizase la travesía en invierno. No ya a él le afectó el frío, sino que le  merma el parquet en hombres y elefantes. Los grandes también tienen sus fallos. 
– ¿Sigues en el autocar?-  Sí, socarrón. Lo que te voy a pedir y a todo aquel que aspire ser cautivo de belleza. Que el verdadero museo de Italia por encima de lo ya célebre, son los Alpes y sus tres lagos. El Mayor más el de Como que aún no lo he visto pero su fama lo estipula.   –Te buscas una amiga y agasájate.-  Es casi inverosímil,  me miro al espejo y cedo.  –Tan mal te notas.-  Lógico Gerard. En el lago Garde hice la inspección ya que estuve una jornada con su dormir. Me dejó tan atraído que te apunto: que al oscurecer voy a cenar y en el zaguán del restaurante había plantas tropicales y le pregunto al camarero, ¿son de adorno? me dijo que no. Y retorno y me toca son naturales, el lago está a sesenta metros bajo el nivel de mar. Por lo que en los Alpes tienes una temperatura tropical y de una fascinación, que jamás he sentido dicho reposo. En ese lugar creo que es imposible enfadarse o tener estrés.
La comida la hicimos en Verona, con solo la detención de visitar el coliseo y la casa de Julieta. Llegando más tarde de lo previsto a Cortina D’Ampezzo, y el camping estaba a tope. Desde allí nos remiten a otro pueblo. De noche llegamos y no hay sitio. Y nos recomiendan Misurina. Con que la jornada ganada en Zermatt se malogra. Y un personal  cansado, prefiere quedarse a comer en el pueblo y dormir a las afueras en vivac. Fue una noche tan helada, que me introduzco en el saco vestido, inclusive con las botas y menos mal, al poco empieza a nevar y así toda la noche.  –Y te aguantó la chica.-   Y muy bien, aunque nos cayera la nieve en las caras. Ella con el saco de invierno de plumas dobles y yo el del verano.
A la siguiente jornada iniciamos la ruta a Misurina. Al poco de entrar en la carretera local, local según el mapa, ya que el trayecto por su situación turística sobresalía de las nacionales españolas. El chofer renuncia a conducir y expone, que él no conduce por carretera de montaña. Los colegas descienden del autocar y el ingeniero se erige en fracción de la junta y toma el caudillaje y agita al grupo hacia Venecia. Y he aquí el desbarajuste. Al notar que si participo iba a ser uno más en los dimes y diretes y viendo que a corta distancia estaba un restaurante, los pies enfoco y saludo a un camarero y le señalo el autocar y le explico: si por esa carretera iban autocares a Misurina como aquel y me dice y más grandes, hasta los autopulman. Mis pasos vuelven al autocar. La asamblea seguía con el guirigay y sin hacerle caso, me dirijo al chofer y a voz de orden le requiero: se suba al volante ponga en marcha el autocar o de lo contrario llamo a Madrid. Y les apunto que Vd. se niega a conducir nos manden a otro conductor.  – ¿Y qué fue?-   Nada agachó la testuz e hizo lo que le dije.  -¿Y de la asamblea?  Igual se subieron silenciosamente. Solo el guapo-imbécil del ingeniero se sube con desazón.
Con el autocar en marcha pienso que el chofer, va a ir cultivando su influencia a esas bodoques a que le sirven y servirse así mismo, ante su obligación de profesional. Y a tal conjuro mi magín deja de tener solo el trato con el gallinero y les da toques proselitistas.  – A que aludes.-   Nada a cosa simple. A rumorear contra  ese comité de su influencia sobre el chofer, etc. Y así adentrarme aun más con dicho gallinero. Les iniciaba a que cantaran y cantábamos y a que dijeran chistes. Tenía que obtener a un grupo de oposición. Y con esos acontecimientos llegamos a Misurina.
El lugar extraordinario. En pleno corazón de los Dolomitas y de una hermosura única. Con la virtud de hacer las marchas sin requerir del uso del autocar. Como hubiera existido de quedarnos en Cortina D´Ampezzo. Por las tardes y por las noches tal el frío, que los campistas estaban en el único bar o estaban dentro de las tiendas. Raro las noches que no nevaba o deslizarse un helor que impedía ver a unos metros. En ese camping cavilo que la próxima excursión que fuera con pareja de adquirir un saco de invierno de matrimonio. En la tienda, de mojar al mediodía y vestido. ¡Qué duro y de vacaciones! Por las noches imposible.  –En ese camping, no cumpliste tus deseos de las noches.- Te ríes Gerard, tanto el frío que ni me la encontraba y no solo la pilila, incluso los huevos habían desaparecido...











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Gerard espero que antes de llegar a Cercedilla, termine el siguiente relato. El de los Dolomitas y de su corta tres jornadas. Y a ser una cordillera que incluye a una región, la fracciono en dos planos, general y puntual. El general,  al primer día lo dedico y en autocar a cruzar el macizo a lo ancho y a lo largo, para hacernos una idea a semejanza de los turistas en las ciudades con el bus turístico. El segundo día, era proceder a escalar el Lavaredo. Calculo que empezamos sobre las nueve.  El Lavaredo es un cordel que alberga a tres picos. El central el que había que subir. Y casi todos nos presentamos en la base. Unos de mirones, los más en hacerle la circulación y los menos al intento de la escalada. – ¿Y de qué grados es la vía?-  La juzgo no supera los cuatro grados. De ser superior no lo hubiese pretendido. Y el tercer día lo dejé libre.
Unos pocos iniciamos la escalada. No memorizo su número. Si de las que querían coronar a cualquier costo, por el pique del Mont Blanc: la machorra y la Remedios. No diestras en la técnica se buscan a técnicos. Y una escoge al chaval con quien subí de encordada al famoso Mont Blanc. Y al quedar Alex libre  me uno a él. Y se comienza el ascenso. Cuando íbamos sobre la mitad de la vía, las hendiduras de las rocas se encontraban con hielo y mis dedos no pueden padecer tal helor.  –Tan difícil era.- No comprometida con la hora.  Porque me constriñe y voy parsimonioso. Por lo que intuía que la bajada la iba hacer de noche. Con lo que principio a calentarle la cabeza al colaborador con la tal situación. Y al repuntar a la cumbre a un tercio o un cuarto para conseguirla le place y nos volvimos. La machorra y la Remedios al ver que abandonamos nos miraron con ofensa. El retorno se produce con gusto. Al llegar a la base a los que permanecieron les pusimos al corriente de  lo que podía pasar. Y le indicamos que preparasen las linternas y los que no las tienen que se aproximen al camping y las aporten. –Les fue necesaria y efectiva la luz.-  Si Gerard bajaron de noche y les fueron muy útiles. Entre nosotros hubo sus murmullos. Y ya te  figurarás cuales. Y ellas se las dieron de jabatas, y con las hormonas a nivel de humillación hacia el colectivo.  –Se quitaron la espina del Mont Blanc.-  Así es Gerard. Y con el costo de jugarse la partida.  
Al día siguiente hice con la galleguilla y un grupo lo que otros hicieron en la marcha de la circular a la base del Lavaredo. Después la compa y yo adquirimos unos víveres de invitados en el camping y alegres en la tienda a tutti frutti.
Ahora te voy a relatar adonde alcanza el ensueño, cuando te descubres en el sur o en el mediodía y con el helor del septentrión. -¿Qué dices?-  ¡Calla! La primera noche en el camping de Misurina hacía tal frío, que los pasos conducimos la compi y yo hacia el bar. Tan lleno y tan cargante que no lo pude digerir con que nos salimos a dar un volteo por el lago. Y el frío nos obliga a volver a la tienda. Esta operación la efectúo las dos próximas noches, una se aguanta por los copos de nieve, recorriendo la orilla del lago y la otra, negra noche con un helor que años después estuve en el cabo norte por iguales fechas y los Dolomitas le sobresalía en frío y con creces.
Puedes conjeturar Gerard lo ocurrido la última noche. Llego adonde concluye el lago. Al volver una helada tan espesa, que no podía distinguir a unos metros. Y percibo que si me toco la barbilla se parte. Entonces a no pensar y mirar al espacio. Y muy posible que el cerebro quedara a la influencia de ese helor septentrional. Porque veía a través de los copos, la figura de Nietzsche en trazos picassianos haciendo piruetas delante de mí. –No intuyo.-  En el cole se dibujaba con lápiz, un seis y un cuatro la cara de tu retrato.  – Sigo sin comprender.-  Joder, a  la línea de la silueta. Y me anuncia, “solo con la claridad meridional y con el hielo septentrional viven y se forjan los espíritus puros”. Cuando la galleguilla me rompe la comunicación: No aguanta más y quiere ir con rapidez a la tienda.
 – Según en la fábrica era un escritor fascista, por lo que no alcanzo ¿el por qué de tu lectura?-  Es muy propio del españolito etiquetar y sin tener nociones. Gerard este literato al término de sus estudios consigue la plaza de profesor de filosofía. Y al poco  de ejercer la profesión, se fue con una puta y le pegó la sífilis. Y desde entonces cesa de profesor, y vive viajando y escribiendo. Y tan poco conocido que se publica sus libros en tiradas cortas y las dona a cuatro amistades. Aparte que en esas fechas no existía el fascismo. Ocurre que una vez muerto tuvo en la generación subsiguiente  una gran influencia sobre todo en los escritores de tintes metafísicos.
Y en España le ocurre con la generación del 98, en Baroja y otros y en generaciones a fin a la de Ortega y Gasset. Y desde Ortega al zigzag garabato de su influjo, lo llaman de fascismo estético. De lo cual acusan al pobre de Nietzsche. Que no asume más logro, que el de una palabra fresca y de impulso vital y tal vez su primer semblante que derrocha mucha psicología. Y lo escaso de los Hombres a clavar los codos en las lecturas y de influirle la estética más que la concepción, fuese su poder de influencia a posteriori.
A la mañana siguiente dejábamos los Dolomitas y yo con un pellizco de no saborear en lo que vale. ¡Qué menos de una impronta de quince días!      -Depón la charla, que nos cierran las puertas y nos vamos en Segovia.-





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–Viene el tren vacío.-   Mejor. El móvil tañe y cuando concluye: ¿qué tal la mujer?  –Es mi hijo, y dice que el nieto me desea para jugar.-  Hombre  jugar está muy bien y se les notas que los disfruta y cuando te canses le señalas con el dedo, nene que te aguante tu padre; a mí me dejas soy un anciano.  –Qué fácil se habla de soltero. Concluye con los Dolomitas.-    
Ya he concluido con la narración de los Dolomitas. Así que a las nueve de la mañana nos levantamos al próximo turno a Roma.  – Entonces no hay sierra.-  No, turismo y relax. Al dejar la región de la montaña nos dirigimos a Bolzano a coger la pista que va directa a Roma. Y por un límite próximo dejé de ir en donde está la iglesia, que tiene la pintura de la Sagrada Cena del gran Leonardo de Vinci. El genio que sintetiza el Renacimiento.   -No te pases.-  ¿Cómo dices?  –No soy gustoso en nombrar a números unos.-  No lo instalo de número uno, sino que sintetiza, ¿lo coges? bien retomo, me sacude una especie de agitación y un pellizco al no poder ir.  -¿Y por qué no lo hiciste?-  Lo juzgo asunto propio y por tanto no quería llegar a última hora al camping. Montar las tiendas, la cena, los servicios, compréndelo conseguir lo eficiente. Por otra parte en aquellos días el cuadro estaba en deterioro, porque lo ejecuta sobre la pared. Y ya en Madrid, me compro una Día Positiva. Al correr de los años lo restauraron.  Que según los críticos, es la pintura número uno del Renacimiento.  –Y tú te lo crees.-   Sí. Es superior a los que he visto de ese periodo. Y para esa época, los personajes son estáticos y Leonardo en su pincel, a los apóstoles los saca en sus dimes y diretes en movimiento y al Cristo fuera de ese común movimiento  y se ve que nota su soledad ante el grupo y ante el espacio.  – ¿Cómo ante el espacio?- Muy evidente. Tras él hay una ventana y la ventana le da lejanía del suceso. También goza de otro cuadro en movimiento. Representa una batalla de caballos. Aunque no tan popular porque no lo concluye, por lo que el cuadro no es tan famoso. Para mí de haberlo cumplido habría sobresalido la popularidad de la pintura de Gioconda. 
Y con el coro cantando las canciones que les apunto, se llega al camping a la hora prevista. Instalado se encontraba y en un lugar excelente. De muy buenos servicios con  transporte público y económico, de horario constante a partir de la puerta del camping hasta el centro de Roma.
Por la noche tuvimos la correspondiente asamblea. Yo tenía una ruta a través de un estudio programa. Lo quise mostrar y se me anticipan la Remedios y la machorra. Exponen que al tener el bus de transporte público a la puerta del camping, nos arreglemos y dejáramos que descanse el conductor, a ser un obrero como nosotros. La gente no se pronuncia. Y en lugar de decir mi programa y que no se podría hacer sin autocar, les dije: en los Dolomitas tuvo su reposo, su tarea hace y viene a servirnos. ¿Acaso en la fábrica en el puesto de trabajo, el director apunta descansen o la inversa? Y el chofer al igual que nosotros tendrá sus vacaciones.  – ¿Y qué sucede?- La asamblea se mantuvo en silencio y en silencio se deshizo. Figurándome lo que iba a pasar. A la mañana me levanto sobre las ocho. Y  veo a esa memez de grupo que acude al bus. Visto lo cual me dedico a ir por las tiendas e indicarles: a las nueve en el autocar para el Tívoli, a visitar su palacio fuentes y jardines. Comprende que fue con el pensamiento de que me obedeciera el chofer, ya que estaría al corriente de la trama del grupo que le mima.   –No asimilo.-  No ves que si voy solo, ese cabrón tiene cuartada para negarse.  –Y se te apuntaron.-  Un buen número posible la mayoría. Después del Tívoli fuimos a las termas de Caracala, a las catacumbas y a la vía Apia. De repaso no recuerdo otro punto de la inspección turística del autocar. El Tívoli estaba sobre 40 km de Roma y los siguientes lugares en la periferia. Por lo que habría sido una estupidez no aprovecharse de un autocar y de un chofer, a los que satisfacemos con nuestro peculio y con creces a tal fin.  –Y qué me dices de las catacumbas.-  Un territorio subterráneo, laberíntico y de un mineral fácil de excavar. Se halla dentro de la lógica de las herramientas que tuviesen aquellas personas.  –De que mineral me hablas.-  No lo sé pero no granito.
A la tarde noche, los grupos se contaron sus diferentes rutas. Y por lo visto el tonto clan de la Remedios y la machorra se queda en dar vueltas sin ton ni son por Roma, y el grupo que vino conmigo al relatarle lo nuestro, al siguiente día de mi ruta hace que se abonen prácticamente todos, con el autocar a ver el itinerario turístico de Roma. 
–Las visitas en las capitales te gusta patearlas, ¿cómo fuisteis en autocar?-   Muy sencillo el aposento en Roma era de tres días, así que me sirve a dejarlo en dos o tres puntos fijos y el resto según expones a patear. Las distancias en Roma son considerables a una jornada.  – Te queda otro día.-  Un momento antes voy a referirte un caso ocurrido. El grupo de Remedios y machorra le requirieron al conductor, que las llevaran al viaje que programé de la periferia. Es decir pretendían que el chofer hubiera descansado los tres días de Roma y al final no les consienten ni uno. La última jornada que dejo libre al grupo, el chofer se queda sin descanso por las gratitudes de sus zalameras.  Sigo con el tercer día. Libre a compras a brindis, etc. Ya sabes que a las mujeres les gusta ir de tiendas.  – ¿Y a los hombres no?-  También, pero con otro objetivo.  -¿Cómo cual?-  El de los regalos.  – ¿Y las mujeres no hacen regalos?-  Gerard, no me marees la perdiz.





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  -No he visitado Roma. Y muéstrame hechos más reales que las fotos conocidas.-   Gerard esa es  mi intención.
La primera turné se hace al Vaticano. Yo ansioso por visitar la capilla Sixtina y la galería Rafael, me produce una coladura y me desazona.  -¿El motivo?-  Cerradas estaban al público. Días antes había muerto el pontífice Pablo VI.  Justamente mi ilusión en acudir al Vaticano me fue malograda. Solo visito el museo y la iglesia. Un museo simple. Prácticamente de ataúdes egipcios. Y se veían las momias negroides. Te  aseguro que en los egipcianos, la ciencia era muy desarrollada por no haberse descompuestos los cadáveres.   –Haber si los conservan artificial.-  No lo juzgo.    – Lo de negroides a qué te refieres.-  Cómo si quedaran semicarbonizados caricaturescos, y recibo una grotesca sacudida. El Templo me conmovió más interiormente que externamente. Aparte de sus vestimentas recargadas como las columnas salomónicas en el altar mayor, o de las capillas con la  piedad de Miguel Ángel y de la tumba de los Borgias. Por encima de todo, su espacio gigantesco con su cúpula igualmente gigantesca. Te pido que la visites. 
Renuevo, preparado llevaba un estudio. Y hay gente en el club y no solo en el club que creen que sé sobre muchas historias. A tal atribución me seguían a escuchar las explicaciones. Y en arrimo a mi persona, la pécora de la Milagros y la mujer separada. De vez en cuando haciendo la expresión  ¡Oh! E interiormente me partía de risa.  – ¿Y por qué?-  A las explicaciones reales estudiadas les aplico jugo propio.  – ¿Ejemplo?-   Gerard atento que a lo mejor te ríes. En la tumba de los Borgias, les exponía sus hechos verídicos y, le incorporo que antes de ser papa, de las escapadas con  amigotes al Monasterio de Piedra. En el cual construye sus bacanales y orgías con  monjas.  –Y se lo tragan.-  Te lo señalo por eso mismo.
También me impresionó en una iglesia, la tumba que Miguel Ángel le consagra al papa Julio II. Y aunque según el folleto de no concluida por más que me obligo no capto la información. Aquí les expongo la verdad con mi chufla sobre este Pontífice. Su  política es equivalente al de Alejandro VI. La historia por el trono de los papas era y son lucha de clanes. Y el clan de Julio II envenena al Papa Borgia, y etc. etc.
-Y el grupo.-  Ya te aclaro contento con mi intuición y pullas. Por lo que no se me separaban aunque no me ciñera solamente a la parte artística.
Como vuelan las horas. El río y la tumba de Adriano se ven desde el autocar. Aquí igualmente les introduje de mi guisa, sobre los roles del emperador. Y se aparca el autocar cerca del antiguo foro de los romanos.
La ciudad antigua de los romanos está llena de fotos, no necesita de mi explicación. Al saborear la historia la conozco bien y la disfruté. Aunque por más que busco la Roca Tarpeya, no la veo.  – ¿Y la motivación?-  Según los libros, una roca escarpada y el  lugar en dónde se elige el ajuste de cuentas, cuando las luchas de clases. Gerard supongo que captas.  –Sí, total-  .A la validez de las medidas de las clases bajas frente a las clases poderosas, aquellas les arrancaron a estas, los accesos a ser tribunos y partícipes en las estructuras sociales: con leyes implantadas a su favor. Y no hay modo de cambiar leyes o constituciones, que la pelea que determina.
A la hora de la comida fuimos a un café restaurant. Sentados en la terraza  nos atiende un solo camarero muy parlanchín. Te apunto, se me enrolla y a tanta nuestra disputa, que nos dan toques con verbos agresivos. A él, su jefe y a mí los propios acompañantes. Y transcurre toda la pitanza con esa conversación tan fluida.  - ¿Cómo fluida?-   Muy fácil. Los camareros están curtidos por los turistas y suelen comprender otros idiomas aunque no los dominen, y no es necesario que parle correctamente el español para entenderlos. Aparte de la igualdad en la raíz de ambos idiomas tienen  de parecidas palabras. A los italianos se les entienden fácil porque no solo se pronuncian con las cuerdas vocales lo hacen con gestos. Gestos con las manos, con la cabeza, con el cuerpo. Toda su imagen habla y  para entenderse suele ser el mejor idioma.
- Y ¿de qué iba el asunto con el camarero?-  De política.   –Qué pregunta más tonta, cómo si no te conociera.-  ¡Cállate! Aún estaba fresco el asesinato de Aldo Moro. Y este a la crisis que azota a Italia, pretende hacer una administración de centro izquierda. Y su partido tutelado por Andreotti en relaciones con la mafia, ya expuesto en una película, no sé si después de su muerte o jubilado y sin atribuciones.  La cuestión que yo en aquellas fechas gozo de la seguridad de que pertenece a la mafia siciliana. Y le digo al camarero, que lo habían asesinado Andreotti y el Vaticano. Y me responde que jóvenes anarquistas.  –Si por esas fechas van ambas muertes: Moro y el papa y según discurres ¿son dos asesinatos?-  Gerard desiste de la chufla y te daré mi versión. Pablo VI, quiere continuar la senda de Juan XXIII e incluso superarle. Al poco tiempo sobre el año sufre un deterioro físico desmedido y cambia de perfil. Se concibe muy centrista y designa de sucesor para llevar la reforma, el que le sustituye con el nombre de Juan Pablo I y dura solo dos meses y envenenado. Por lo que intuyo, que a Pablo VI al procurar hacer la reforma, el veneno no tuvo la bastante dosis. Y al sentirse disminuido cambia de política y espera a que el sucesor la reproduzca. Por tanto su muerte la juzgo por deterioro físico. ¿Y tú que razonas?  -¡Huf!- Por lo que le digo al camarero sobre Moro. De ser verdad por jóvenes anarquistas serán de unos manejados por la mafia. Y al camarero le exhorto al examen fácil, ¿a quién ayuda las reformas y a quién hiere las contrarreformas? Al final me descubre que él como obrero votaba al Partido, aunque tiene carnet de los socialistas. Porque no admite la conducta de los comunistas en las asambleas.
Su plática me era graciosa. Cuando un  cabreado jefe insiste ¡a dejar de hablar y sirva a las mesas! El camarero le contradice igualmente: ¡en todos los trabajos se habla y se fuma! Yo me partía de risa. Aparte de la escenificación italiana al comprender que en España esas actuaciones entre jefe y empleado son imposibles de darse. 
























18
Después de la sobremesa tocaba patear por el centro.  A continuación de recoger la propaganda en los puntos de información, nos separamos en grupos. Conmigo aparte de la galleguilla, se une el clan de Milagros y la mujer separada. Fotos en la fuente de Trevi donde no tiro moneda. Palacio Quirinal, plaza de España, etc. A mí lo que más me cautiva son las plazas del Popolo y Navona, espaciosas y sin tráfico.
Al atardecer fuimos adonde habíamos quedado, a que el autocar nos llevase al camping. Los campings de ciudad se asimilan a las urbes.  –No comprendo.-  Gerardo de planificación geométrica: A parcelada y con calles. No me permiten poner la tienda a donde quiero. Al darnos permiso a un área a las diecisiete picolas tiendas.
Mi tienda unida a la del grupo se roza con la de Ana. ¿Sabes de Ana?   -Si no me dices de qué Ana no me aclaro.-   No memorizo su apellido, en aquellas fechas vivía por Jaime el Conquistador.  -Está en su pueblo y cuidando a su madre, que tiene alzhéimer.-   Pobre mujer. Era una guasona, le tomaba el pelo a todo dios. Un día al levantarme me dice: anoche estuve escenificando el quehacer con tu compa. Le digo os pongo el casete para que rabie el resto del grupo.   -¿Y qué te contesta?-  Con sorna los comentarios de los otros: Que la joven se ducha varias veces al día y así al juntarse los cuerpos remedia mi mal. Ya la conoces.   –Ahora sufre y vive sin humor.-   Si a través de tus contactos puedes comunicarte le das recuerdos y que la estimo.
El tercer día queda libre. La socia y yo desde el camping cogimos el bus público. En el centro preguntamos por una tienda de camisas. Y al parecer y consta nos mandan a la más popular del género de la seda. Al dependiente decirle lo que queríamos éste pone todo el mostrador y un mostrador largo, lleno a mis caprichos. Me deja asombrado. Ya que en España no sucede y a la vez que me asombra me intimida.  –No lo comprendo.-  Porque eran de fábula. Después de mucho dudar termino con mi indecisión. Te destaco que el costo de la camisa era igual a del Corte Inglés pero con mayor cuerpo.  –La luciste.-  En bodas, bautizos, bailes. Hoy aún la guardo. 
Posterior a la compra de la camisa a patear un poco. Y vi que dejé de ver la columna de Trajano y el Panteón que me impresiona.   – La causa.-  Su ingeniería para la época. Supera la realidad de lo evidente en los libros. El Panteón de París, con ser moderno ni le roza.
Como sigue quedando tiempo, al parecer de unos transeúntes nos fuimos a visitar la estación de ferrocarril.  –Y que estima le sacas.-  para aquella fecha superior a la de Atocha. Al no tener de más horas nos convidamos en una cafetería-restaurant.
Solos al aire libre y en una mesa velador. Por lo que no cabían los platos. Según íbamos consumiendo, el camarero en un trajín constante trae y lleva y en su quehacer se para y charla sobre lo visitado en Roma. Le explico y a su vez nos invita a que nos enseñe un románico en un convento. Le insinúo se nos hace tarde. Y noto su contrariedad.  – ¿Por qué lo crees?-  Porque a los italianos les une el arte. Es su seña de idiosincrasia. Entre llevar y traer con sus coloquios se termina con el coñac. Al pedir la factura el hombre cuenta lo visto lo que hay en el velador. Por lo que nos sale el convite a verdadero agasajo.
Dentro de mis limitaciones, porque no soy ningún especialista en esta materia ni en ninguna otra. Te indico que el pueblo italiano es el que más me llama la atención. Así en el presente como en el pasado.  –En el pasado era una sociedad esclavista.-  Por supuesto. Al ser una etapa Humana a contender no hay lugar. Aún dentro del sistema esclavista fue el más próspero. Nos ha legado el latín, de donde desciende la principal rama del español y el derecho, y un extendido etc. Y en la historia moderna el Renacimiento. Que le marca la identidad y les une en un todo a través del arte.  –Explícate a día de hoy.-  Muy sencillo, en el cine, en el diseño, en la pintura, en la electrónica, etc.  –No te embales espera, en la electrónica hay arte.-   El arte se puede encontrar en todas las manifestaciones humanas, y por supuesto en la ciencia. Los italianos son arte y sencillez o sencillez y arte.  –Los españoles somos muy parecidos.-  Una ficción. El español es otra historia.  -¿Cómo cual?-  Si el italiano de hoy es producto del Renacimiento, los españoles lo son de la Contrarreforma. Que trae consigo un desarrollo frustrado, enano.  –Como siempre pasándote.-  No, los últimos Trastamara prohíben la libertad de conciencia. El nieto aborta el desarrollo de la manufactura y por ídem de las ciudades. Y con el hijo del nieto a tal la involución que se consume por su abandono las incomunicaciones entre localidades. Dándole al país una idiosincrasia sin unidad y de cazurro y cacique.  -¡Jet!-  No te rías. En cuanto al volumen cefálico, más o menos iguales la de todos los Hombres. La diferencia está en la composición en los seres humanos.  –Y según tú, el español…-   Generalizo Gerard, generalizo. Aquí hay minorías grandes: Picasso, Goya…
Continúo, la comida a pesar de morosa fue molesta. Nos fuimos al camping al  mordisqueo de la manzana. Me paso de estación dándole a la húmeda, nos vemos.      







19
Buenos días Gerard, Luis acaba de llamarme y dice que no viene.   –Motivo.-   No ha pegado ojo en toda la noche.  Qué tal las fiestas.   –Como siempre.-   No, has tenido a tu primer recién nieto.   –Y tú.-   Llamadas.   –Luis te llamó.-   Si, aunque no lo hace como tú y la familia, el día anterior a navidad, sino cuando estoy a medio convite de la noche buena y de la noche vieja.  Cosas de Luis.
Al segundo vagón subiremos de ahora en adelante. Porque Mariano me ha referido al saber los días que acudo a la sierra, si le viene bien, se une a nosotros en Villalba.    –Hoy vendrá.-   ¿Veremos?   -Qué me dices de Mariano.-   ¿Te refieres?   –Las dos o tres ocasiones que coincidimos con todo lo que parlotea, nunca habla de mujeres ni de hombres.-  ¿Te asombra?  -Sí.-   Es muy amable y cumple muy bien en la sierra.
-Me simpatizan las observaciones acerca de las marchas y de los personajes italianos: camareros, etc.-  ¿Tan solo?   – Tu forma de pensar  la sé.  Si bien no de mi gusto  son atractivas.-   Atracativas según Ana.   -Sigue con el viaje  y  pasamos la hora y media de tren, distraídos.-   Tienes razón, con un coloquio que toque discurre el tiempo sin darnos cuenta.
¿Adónde diablos dejé la conversación? ¡Ah! Ya recuerdo. La última noche de Roma, en la asamblea les explico que dado de cómo está la circulación por las carreteras de la costa, la salida se adelanta a una hora.   -¿Sin reproches?-  Muy tibiamente el bicho de la Milagros.  En general hubo asentamiento. 
A las ocho de la mañana estábamos sentados en el autocar, menos el bicho y su hijo. Reflexiono y así el grupo que al no descomponer la tienda, no acude hasta las nueve. Al comprenderlo la expedición entraba y salía del autocar. A unos minutos a que den las nueve les expongo: por favor, nadie se mueva de sus asientos.   – ¿Y cumplieron?-    Sí, además adivino que advertían mi intención.  Que al subir Milagros y Alex al autocar y la rabiosa ve que falta alguien, se justificaría. Para evitárselo y sienta un vacío silencioso, di la orden. Y efectivamente a las nueve en punto se suben la maligna y el hijo. Y nada más se sentaron, le mando al conductor ponga en marcha el autocar.
–Y no le digites nada.-    Contraproducente habría sido y acabo de indicarte el por qué. La mejor bronca el vacío, de lo contrario su desahogo sería para mí  o el grupo.  Y al considerar que los colegas lo intuyen, me satisface que comenzaran a comprenderme.  –No te comprendo.-  Muy fácil, todo dios mudo esperando sentados una hora por su capricho termina en una lección. -¿Qué lección?-   Sigues sin ver. Que se desahogaran madre e hijo. Aunque no imaginé que fuera en público.   -¿Frente a todos?-  Si.    -Entonces fuiste perverso-   No pedagogo o de mano izquierda. Y el descarnarse madre e hijo con sus caras descoyuntadas concurrió en todo un espectáculo, de voces vejatorias. Si no lo veo no lo habría creído, de suceder tal conducta entre madre e hijo. Y agotados quedan mudos.
Por lo ruin de demorar la hora no pudimos ver el centro de Siena. El Coliseo visitamos  para la foto, mal consumir en un quiosco unas pizzas y veloces al autocar. En peligro veía la llegada al camping de Florencia.
Efectivamente a unos kilómetros colindantes a Florencia se hizo de noche. Y en el primer camping que pinta entramos. Al  bajar del autocar nos esperaban dueños  o jefes y se me dirigen dejándome un poco sorprendido.   -¿Por qué?-  Porque nada más bajar ¿cómo saben quien dirige la peña? Por lo que pienso tienen  intuición. Con un trato de mimo me conducen al comedor y me acomodan en una silla, mientras  otro sirve un coñac. Por cierto el mejor que he bebido muy superior a un Carlos I. Y me proponen al pasarse la hora de la cena, un menú para todos con bebida incluida  al mismo costo. Me parece correcto pero les anoto que lo consulto por si alguien no come. En general acceden, se los cuento a los representantes y mientras acomodan la comida montamos las tiendas. Una vez montadas las tiendas partimos al comedor y estaban dispuestos a servir. Fue una cena buena y de un importe bueno según lo comido y su calidad. Voy a cogerle uno a uno su parte y tu paisana, dirige a su clan y monta un expolio: que yo he bebido una cerveza y varios de dos a tres y  no pago las bebidas de ninguno. Quise explicarle y no pude al no desistir de chillar como una energúmena. Se fueron marchando los consocios y  permanece la irascible con su clan y les apunto: ¿queréis que yo pague vuestras cenas? sus amigas contribuyen menos el bicho y la hermana y tal vez alguna otra. Los jefes o encargados del camping al ver la trifulca uno de ellos me dice no se preocupe. Conque tus amiguitas Gerard, se van con cena gratis. Me quedo solo y le doy la cantidad aceptada mientras me sirven un café. El peculio cuenta y me vuelven a decir que  podíamos quedarnos otros días.
Voy a donde están las tiendas y les expongo al grupo: por la mañana examino el mapa y veo el viaje de aquí a Florencia. Que nos viene bien podemos permanecer y evitamos levantar tiendas, y si nos viene mal irnos. ¡Hostias! la que armó tu amiguita. A grito pelado tenemos que partir ya. ¡Qué estúpida! cómo desmontar las tiendas cerca de las doce de la noche e ir por caminos desconocidos.    –Cuál era su argumento.-   Que los del camping tienen pinta de ladrones y van a despojarnos. Si sabes apreciar no sé si reír o solo ver el desnudo de una desquiciada. A tal la escandalera y puesto que tenía diseñado en la programación, el camping que mejor nos asiste en Florencia, corto para irnos a las tiendas y les apunto a las nueve sale el autocar.  –Y qué pinta tenían los del camping.-  Parecido a como se hallaban antes en Andalucía los gitanos, pelo abundante y patillas de boca de hacha. Gerardo que te entre en tu coco y así la conoces mejor, lo que dijo tu adicta rabiosa: nos van a robar.   -¡Oye! no la veo.-  Como de tarde en tarde me sirves noticias.  –Ella que me llama de muy tarde en tarde.-   Te notifico es la que hurta a unos sujetos que se portaron muy bien. Dejan de cobrar dos o tres comilonas y la dormida con montaje de tiendas. Al salir veo a uno de los jefes y me despido, me da la mano con expresión de decirme, vaya caterva que has que lidiar.  
20
-Nacho no cejas  en tus críticas.-  A fin a mi fama no ves la realidad.  Me la endosan y confunden con vaciles de humor o con hechos que expongo a que elijan. Gerard escucha aún no he concluido. El autocar se pone en marcha a las nueve derechos al camping que había en la programación y al poco se llega. El croquis parecido al de Roma llano y a parcelado con bus de transporte público. La distancia del camping a Florencia sobre los tres kilómetros. Incluso se puede ir de paseo a la ciudad.
Paquita pregunta si había sitio para las diecisiete picolas tiendas y nos lo confirman. Pero de tu paisana, no sé estimar si estuvo con  el periodo o con la ley que la define.   –Otra de su vino agrio.-  Antes de conseguir el camping agenda se vieron informes de otros. Uno situado en la cúspide de una colina que según la propaganda, se vislumbra la ciudad de Florencia. Tu forofa preside a su partido y se opone a que nos quedásemos en el camping del programa y fuésemos al de la colina. Nadie apunta y al ver que era hora pronta permito al chofer se encarrile. Carril local y lleno de curvas aumentando la distancia de Florencia y sin  transporte público. No hubo vacantes. Nos dimos el giro. A media colina había otro camping e insiste que lo viéramos. No se hallaba en  la propia trayectoria y tuvimos que rodear y sin vistas de este camping a la población. Tampoco hubo plazas. Y al correr el tiempo por el trazado del carril tuve que interponerme y cortar nuevas visitas.  -¿Por qué no desististe?-   Como te he dicho por la hora pronta, pero si hay peligro en el comer y en la siesta entonces actúo. 
 -¿Y no te importaba malgastar un día en Florencia?-   En tal coyuntura es más importante que tu seguidora abrigara en silencio su papel nulo. Ya en mi meollo había una proposición.  -¿Y si se resisten?-  Muy difícil estaban cargados de tanto autocar y de tanto componer y descomponer tiendas. -¿Qué mudas en el viaje?-  Literalmente cinco días de relax en la playa lo reduje a cuatro.  – ¿Hubo dificultad?-   Mi visión sobre la flojera del grupo es atinada e inclusive de la que iba tras de ti, tal vez fuesen los síntomas de sus desequilibrios.
Al camping inicial volvimos a montar tiendas, la pitanza y la siesta. Unos por la tarde se fueron de visita. Otros se quedaron y conmigo mi par que transcurre con el mordisqueo de la manzana y gracias a ese mordisqueo la siesta se hace más profunda  y la requería.      -¿El mordisquear y el dormir toda la tarde?-  ¡Gerard! No me toques las narices. El resto en el camping visitando y charlando con el grupo.  Y al irnos a recogernos les expongo la opción: En la playa serán cuatro días. Y como era previsible lo aceptan totalmente.  
-Me sugieres que no te cabreas  y por tal prodigio no necesitas de pelearte con los otros para imponer tu orden.- Con los años que nos conocemos ¿aún dudas? En mi carácter no hay peleas ni gritos ni insultos.  -¿Y de la separación con amigas íntimas?- Te pondré un  ejemplo y si puedes juzgas a semejanza los otros. Si estimo deficiencias en el viaje de las relaciones, trato con habla sosegada y formal que vislumbre y deduzca. Si estas las verifico distintas veces y no sirven, mi magín va urdiendo el planin táctico del adiós.   -¿Cómo lo haces?-  Si oportuno el día y la hora y es después de una cena le señalo: Prepárame mis cosas, me voy mañana por la mañana.  – ¿Y se cabrea, grita, chilla?-  Ni chilla, ni grita, ni se cabrea. Te repito espero al minuto hábil. Solo osa indicar y melosamente dialogamos. Y en mi interior me quiebro de risa.   -¿Y por qué?-   Gerard porque sé que va a someter. Le expongo voz melodramática y le digo es mejor no hablar nos vamos hacer daño. Y al ser una resolución tomada dejémoslo.   – ¿Y concluye?-   Sí. Con la frase mágica se queda vacía y viene la victoria.            
–Y de otras por ejemplo con hombres.-  Ya que la conversación viene al hilo, te contaré un hecho de la fábrica y  verás mi tono común. En  montaje se produce una huelga. El jefe convoca uno a uno a su despacho. Unos salían con las cabezas agachadas y avergonzados, otros y el jefe, con injurias a voces en gritos. Llegó mi turno, él sentado esperándome y sin saludarle tomo asiento. Y comienza hablar con la cantinela prevista y de vez en cuando se detiene a que entrara al capote.  Al no entrar él sigue hasta que agota toda explicación. Y aquí le dejo a que la pausa le sea interminable. Y cuando adivina que está vacío y no puede añadir nada, me incorporo sin despedirme saliendo del despacho.  – ¿Y reacciona?-   Después viene el encargado, con la indicación de que el jefe da por cancelada las reuniones. ¿Has comprendido la derrota del personaje y mi postura?  Y así te podría contar decenas.
 -Ejemplo.-  Era un hombre de mentalidad rural y machista, de los años veinte del  anterior siglo.  A esta persona le apoyan todos los familiares y allegados e inclusive los hijos dándole la razón en su proceder. -No comprendo- Comprende la mentalidad de la época. Yo joven hablo con la mujer y le expongo un planin y si está de acuerdo lo llevo a cabo. -¿Cómo concluye?-  Para descojonarse. Este pobre hombre termina con la cerviz tan doblada que actúa de servil lazarillo de la mujer.  -¿Y la mujer?-   Igual de sorprendida si no lo ve no lo cree. 
Una sociedad articulada vertical piramidal es inconsecuente, enferma. Porque si uno de la escala es muy machito con el de abajo, a su vez es muy servil con el superior.  -¿Y el último el de la cúspide?-  El más patológico e incurable termina alienado y poseído por el trauma.  
–Por lo que insistes no te enfrentas.-  Intuyo que a veces a su tiempo no a destiempo, es más ventajoso  una oportuna  hostia y a bien la codicio y no me sale. La táctica correcta tiene que ir acorde con la identidad. Aunque perciba que la victoria es a medio o largo plazo, su resultas son muchísimo más contundentes que la hostia oportuna.  –Seductor, cuenta nuevas y domina los pormenores.-   No. Hemos quedado que el coloquio se funda sobre el viaje con el club de montaña.  

21
-Hemos llegado a Villalba.-   Bien, a ver si sube Mariano. No, no ha subido.   –Sigue con tu exposición.-  
A las nueve el autocar se pone de viaje camino de Florencia. En el traslado de  silenciosa situación mi magín se pregunta ¿sería la ciudad de Victorio Gassman? ¿Sabes de Victorio Gassman?    -Un actor de cine.-   El hombre por ese tiempo gozaba de un teatro y compañía propia en la ciudad de Florencia. En esas fechas surge al cine con la intención de costearse el teatro y  la compañía. Ante ese apremio el gran actor conoce cometidos cómicos flojos y de películas fofas.   -¿Me demuestras lo de gran actor?-   Si, a la causa de que le dan el diploma del mejor actor dramático del teatro europeo. Tal vez esa motivación de sus cometidos cómicos, los espectadores de cine no repararan en el gran actor que hay. En la última fase de su laboreo sí lo ve la crítica y el buen aficionado, que pudiera tener en el celuloide la similar talla que en el teatro, y compararse al mismísimo Marlon Brando.   –No reconozco tu decir.-    Marlon Brando en la opinión de la crítica, es el número uno de la historia del cine. Y  éste actor declaraba de los actores europeos, se les observan su origen teatral y por tanto yo añado que según él, un escollo en la perfección de la cinematografía. Y Victorio Gassman en el último ciclo de su carrera superaba esa deficiencia.
Una vez puesto el autocar en Florencia, nos dividimos en grupos. A la socia y a mí se une el clan de la Milagros y la mujer separada. Y obro según la indagación del proyecto que traía aprendido desde Madrid.
La ciudad de Florencia es diferente a Roma. En Roma me sentía turista en Florencia  acogedor. Con tal sensación andaba callejeando después de pasar el famoso puente.
A la iniciación de la mañana la propuse a los museos. Si bien todo el casco antiguo es una muestra de museo al aire libre. Tal vez por dicha singularidad me contrariaron los museos, difusos e interminables. Donde no me dijeron gran cosa las incipientes pinturas de Miguel Ángel. Y no sé si estuve con la tensión baja o con el aura que envolvía la ciudad que el arte que me enamora estuvo en Botticelli, y teniéndole muy conocido antes de ir a Florencia. Y enumero otros repasos: me atrapa y tal vez más Filippo Lippi, o la escultura sin terminar de Miguel Ángel al panteón de los Médicis en la que veo aura mística. ¿O si fuese real y ajena a sus obras terminadas?   –Sí que lo vivías a tu modo.-  Y dudo de Miguel Ángel creador del manierismo pagano y de perfección neoclásica, tal lo creo lo expone en el moisés; si  en la tumba de los Médicis sigue la misma línea clásica o se mueve a sentir la influencia del manierismo espiritual. La duda no la sé despejar y la dejo en el aire. O si por casualidad algún especialista en Miguel Ángel me lee y me lo aclara se lo agradezco.   -¿Qué me dices?-   Estoy pensando ahora que lo tengo en refresco intentar escribir estas observaciones.
Al salir de los museos nos dirigimos a la catedral. Y cuando les exponía los bajorrelieves  de la puerta de la entrada con los detalles de mis chuscas, el derivar de la Milagros y de la mujer separada estaba afín en sus expresiones a las de Roma. Ah me viene a la cabeza y revuelvo el hilo. Delante de la escultura de los Médicis narro la historia de dicha familia e igual con sabor irónico.   -¿Qué les referiste?-  Hombre no voy  a los detalles y ni los memorizo. Te lo reduzco a que la familia sometía la ciudad. Eran banqueros famosos a nivel del país, (aunque Italia no estuviese unificada) y a nivel internacional y de gobierno autócrata. Y se opuso el republicano, el dominico Savonarola.   –Deseara recordar sobre ese chisme, ¿qué ocurrió?-   Los Médicis tenían  influencia en el papado tanto, que bastantes papas fueron de su clan. Así que el españolito Borgia lo quemó en la hoguera y la revuelta concluye como una llamarada impedida al cielo de los humanos.
Echada la hora de la comida, nos fuimos a un restauran y terminado el postre, por hacer un poco de reposo, les seguí contando historias de la ciudad. Toques de la Divina comedia y ante todo de los cuentos del Decamerón.  – ¿No disfruta de más importancia el autor de la Divina Comedia?-   Tal parece. Sin embargo me atraen las costumbres de los pueblos y en particular dadas la estancia el de Florencia,  que las luchas de familias por el poder.   –Corresponde a periodos antiguos.- Aún los disfruto. Al término de la conversación callejeamos hasta la hora en que el autocar nos llevase de vuelta al camping.
Al día siguiente la galleguilla y yo nos escabullimos para que nadie se nos uniera. Y ahora pronta atrapamos el transporte público. Y antes que me preguntes te anoto: quise conocer la diferente Florencia, la no turística. Y en mí es norma.  Lo concibo en  las urbes que he visitado si tengo tiempo. Mejor que te explique en los sectores de la clase obrera, y con ojos golosos escudriño cada rincón. Y de no tener dificultad he entrado en los portales de comunidades y meto las narices por ventanas y puertas entreabiertas.   – ¡Que papelón!-   No lo consigo remediar el ver cómo viven las clases bajas y compararlo con el nuestro.   – ¿Y si amedrantas a alguien?-   Puede más mi fantasía.  
A la hora de la pitanza les preguntamos a un oriundo, por el principal restauran que se zampe la mejor pizza. Y huéspedes fuimos.  – ¿Descontento?-   ¡Hombre! no como la primera pizza, posible la segunda.   -¿Y la mejor?-   Probable ya que la recuerdo fue años atrás en un restauran de Venecia.   -¿Y en  Madrid?-   Te apunto que también las degustaba muy satisfactorias.  -¿En dónde?   En Gades. Le hice muchas visitas.  Mi lugar favorito en cuanto  sintiese posibilidad de caza.  –Aclara.-  Con la mujer que provoque al ligue el entorno seductor importa. Acumulas el cincuenta por cien conseguido de su trajín al catre.   –No continúes que te embalas y se está llegando a Cercedilla.-   Bien seguiremos a la vuelta.          

22
-Estarás contento. Cuando llegamos había lluvia y cesa a la iniciación de la marcha.-   Sí y no. Hace que cambie el plan A por el B.   -Ha salido muy bien.-  Satisfactorio y nos indica que el tiempo no  debe de ser el obstáculo de venir a la sierra, porque si falla el plan A se tiene plan B y C. Y con la salida estaremos al aire libre. Al llegar con la hora justa, la cerveza la perdonamos y a subir rápidos al tren.
-Nacho sigue con la historia se quedó en sitio interesante.-  No, fue el final de Florencia. Así de nuevo a las nueve de la mañana el autocar rumbo a la playa, al relax ganado.
Al principio del trayecto surge una caprichosa rebelión.   –No será de mi paisana.-   No, esta vez vuelve a ser el chofer. Como el viaje a la playa se despliega en carretera nacional y no por pista, un conductor simple aborda en zarandear el autocar, y con tantos minutos que empezaba a recomerme.   – ¿Y tú decisión?-   De momento enmudecía y en pensar de tener la suerte, de que todos siguieran callados y rebotasen y se enfrentaran alguna de las que le dieron mimos.  – ¿Tuviste flema?-  A mi voluntad pidiéndole sujetase los machos. Y me recomía el magín ¿me van a vencer? Y estuve a punto de romperme y a un hilo de mi ruptura dentro de una mudez del autocar surge la voz atronadora de la machorra. Y no recuerdo si llamándole cabrón o borracho. A partir de ahí, el tipo se conduce bien. Yo frotándome las manos en un autocar mudo. Y con la norma anhelada se llega al pueblo.
-Y del nombre ¿lo recuerdas?-  Me suena Ventiniglia o Ventiiglia, esta junto al límite con Francia. Lo elijo por la razón que desde ese lugar quedamos a dos días de regreso a Madrid. A unos kilómetros se encuentra San Remo, y no me agrada por lo turístico. Me surge en la memoria sus festivales y el gran Doménico Modugno. Este al igual que Victorio Gassman, para financiar a su compañía de actores se consagró a la canción ligera. En la escena cantaba las canciones napolitanas y por cierto muy bien. Su teatro difería del de Gassman al tratar asuntos populares.   –Desconozco esa faceta.-   Aquí en general igualmente.  Yo lo presencie en directo en una obra con su compañía y  asombrado me dejó  su voz y sus actores.
El camping situado en la misma playa. Un pueblo pequeño y tan familiar que los camiones colocaba cúmulos de tomates en cualquier plazoleta, sin vigilancia, con lo que logran dar la idea de sus gentes, de sencillos labriegos y pescadores.
El primer día por la mañana me fui con Alex y otros a visitar al pueblo. De paso por una tienda distingo en la pared de la calle una barca inflada con remos, tan hermosa que cabía tumbado a lo largo un hombre completo. Y su valor tan asequible que dialogo con el dependiente y la incluyo a mi quehacer.   – ¡Qué capricho más idiota!-   De eso se reían Alex y los demás. Gerard no era solo para los cuatro días de playa también para el pantano. Por cierto la estuve usando durante unos cinco años hasta que por las juntas se desinfla. Dado el importe le saqué su jugo.
A la siguiente jornada inflo la barca, la galleguilla se sube y voy remando mar adentro. Cuando los rayos del sol eran verticales y el mar en su vaivén a semejanza de  un vals, a la galleguilla le propongo a quedar desnudos y nutrirnos de cremas. Con el calor del sol  y las gotas de las olas fosforecer en nuestros cuerpos, me entraba ese apetito del mediodía intenso. Ardo y exploro y uno piel con piel. Entregado entro pleno.  El culto cumplido y de relax a la luz, se halla una barca de pedales y dos jovencita dirigiendo sus miradas de asombro a mi persona. La compañera al notarlo se pone seria, dura;  tal si las matase con los ojos. Tan complacido quedé que en los momentos en los que no gozaba de amiga y hallado desnudo entre las sábanas, me venían las sensaciones de ese vals y con el gozo a masturbarme.
Por la tarde estando sentados junto a la tienda, me propone permanecer vivir en Italia no regresar.   –Seductor, ¿cómo le contradices?-  No le contesto.    – ¿Te quedas mudo?-    Si no rompe con su jefe borrachín, quien me asegura que no pueda darse la misma situación en Italia, y más con los italianos que superan a los españolitos en ese juego del cortejo en el amor. ¿A qué decirle? si te anoté de la ruptura al final del ciclo del pantano sobran las palabras. Recuerdo que a últimos de septiembre me dijo: he hablado con mi padre de nosotros y le interesa conocerte. Mi padre es funcionario de prisiones y goza de mucha psicología.   - ¿Fuiste?-   No, y le  devuelvo el tiro. Si tiene mucha psicología sabe que asumes dos existencias, esta y la que estás con el otro.   -¿Y reacciona?-   En silencio y sin pronunciar una palabra se aferra fuertemente a mi brazo. Al llegar a su puerta le doy el adiós definitivo.  –Y si obraste equivocado.-  Además de las demostraciones que ya te he puesto suma esta con la huída por no querer enfrentarse a su gallito.
El tercer día uso la barca y para que no ocurriera que nos viesen y la moza se cabrease voy con un poemario de Mayakovski y sobre por el mismo lugar en el que me conviven unos recuerdos para siempre, la barca paro y le abordo a leerle un poema. Sobre cinco o seis versos llevaría cuando con cólera me arrebata el poemario y lee. Al ver que eran indiscutibles y no invención mía se contuvo.   – ¿Y tú  qué pensaste de ese comportamiento?-  Lo mismo hoy que en aquella fecha que al no responderle sobre quedarnos a vivir en Italia que sería mi contestación. Gerard ni por asomo pura fortuna.   – ¿Recuerdas los versos?-   De unos muy parecidos a los que siguen: Con el trapo sangrante de mi corazón, me burlaré hasta hartarme, descarado y mordaz.
El último día aflojo la barca y la almaceno, colocados al filo del rizo de las olas, abúlica mañana en la concentración de un horizonte.  


23
A las siete de la mañana el autocar arranca camino de su último trayecto.   -¿Cómo iban los excursionistas?-   Relajados. Te propongo que organices unas vacaciones a Florencia, ¡qué gozada de ciudad!    -¿Y tú razonas? ¿Yo viajar? Para vosotros los solteros.-    Que participe la mujer.    –No es cuestión de la mujer. Cuando los hijos son pequeños no se puede y cuando son grandes te dejan a los enanos.  Nos los impiden y a mí el pequeñín. Todos los días voy a su casa, a la hora en la que los padres se van al curro hasta la hora de llevarlo a la guardería.-    No te quejes, siempre te  quejas Gerard y de cualquier motivo. A partir de que vives con el nieto estás más joven. Aunque no lo creas quejica y envidioso de los solteros, ese trato te hace un favor. No distingues la suerte que tienes.   -¡Quien yo! ¿Y por qué?-   Al dormir todas las noches pegado a un culo.   – ¿Y  tu añoranza? si has nacido para soltero.-    Posible Gerard, posible que así sea.
Este viaje de vuelta es análogo a los de salida. Desayunos, comidas, cenas y vivac en áreas de servicio. Y se coincide con la anterior del lugar de la región catalana. En aquellas fechas las áreas de servicio catalanas eran las de más alto precio junto a las vascas, e inclusive sobresalían de algunas extranjeras. Posterior al primer vivac, a las siete horas arranca el autocar en su retorno a Madrid.
Consecutivamente de la parada de los desayunos y una vez subidos al autocar, se acerca el ingeniero y me anota: recoja la propina del chofer.    –Le dijiste que la recogiera él.-   Un instante.  Al no querer ningún regalo para ese imbécil. Le indico que haré una votación. Como seguro de salir el no y de que no dudase el ingeniero de mi persona; a la voluntad de si quieren dar propina al chofer, a la vez voy anotando el nombre del votante. Le enseño los números y le señalo: han votado no.   -¿Y se dobla?-  Se enfada diciéndome que esa votación no sirve. Que vote solo la junta directiva.  –Muy demócrata.-   También le mimaron y estaba con el guapo subido. De nuevo le enseño el papel: aquí están los nombres de la junta directiva. Solo usted ha votado a su favor. Por un segundo se queda inmóvil y con morros de mala leche, y se va a su asiento. Vislumbras Gerard, mi porqué a votar y con los nombres colocados.   –Fuiste  malicioso, ¿y de tener falla?-    La gestión la haría a la voluntad y al que hubiese aceptado.    –Lo justo era pedirle el dinero a esa minoría.-    No, me lo guisé a mi modo y te contradigo: En primer lugar, no se lo merecía el chofer, en segundo lugar, del ingeniero quise reírme, y en tercer lugar, el monto habría sido ridículo, casi una ofensa.
-¿Qué conclusiones te ha dejado el viaje?-    En general para un autocar de gente muy diversa ya te lo dije al principio, los montañeros éramos minoría. Y al vivir un mes montando y desmontando tiendas se les hace fastidioso. Aunque se eliminara  Zermatt y por motivos imprevistos, la agitación de tiendas no fue a diario. Pero a fin a un grupo tan desigual lo mejor habría sido no sobrepasarse de unos quince días.
Conmigo y algún que otro montañero obstáculo ninguno. En un viaje que hice al cabo norte y aquí si habitualmente todos los días a montar y desmontar la tienda, al fin se queda en una actuación que por cierto viene bien a tanta hora ociosa de carretera, por tanto tal trajín termina haciéndose gustoso. Si tardaba en montar y desmontar la tienda sobre quince minutos con su hacer cotidiano se concluye en cinco.    –Y por una noche, ¿cómo no hacías vivac?-  Lo intenté, pero se cebaron brutalmente los mosquitos y ya en tierras escandinavas, por un helor que se metía hasta en los tuétanos.
Desde joven que leí a Galdós el pensamiento tuve de escribir y publicar una novela. Ahora como poseo fresco en la memoria el relato o revisión que te he endosado, estoy decidido en la imprudencia de publicarla. Y esa espina clavada me la saco.   – Esta será muy deferentes aquellas.-   Por supuesto.
Sobre las siete de la tarde se llega a la Plaza de España. Del asiento me levanto y soluciono con Alex y con el chico que junto a mí subió al Mont Blanc, que vacíen el maletero y  en orden los sitúen en la acera. Entretanto me coloco contiguo a la puerta indicándole a cada uno, que no se dejen nada en el autocar.
Me produce una alegre sorpresa. Según iban saliendo me chocan la mano  dándome las gracias y algunos o bastantes hasta doblar la cabeza. Remedios, juntó su voz a mi oído y apunta: tienes que decirme cómo has marcado tan bien las horas de la carretera. Milagros, se agarró a mi camisa y al auparse  comentar: gracias a ti se ha ido a los Dolomitas. La mujer separada, me dio unos  besos tan fuertes que la siguiente persona  y de la que  he olvidado su rostro  se me une y expone: ¿Qué has tenido  con esa?   -¿Y de verdad tuviste algo?-   Te lo habría dicho. Hay gente muy mal pensada.   –Y el ingeniero ¿te dio la mano?-   ¡Qué astuto eres!  De risa, se cubre de uva seca. El resto según bajan del autocar es como te he detallado. Con decirte que hasta Blas forja un desnivel tan desigual de cerviz que me dejó sorprendido.
Fin. 2 de mayo, 2016. Correo-e: pacofenoy@hotmail.com